Sivan Rahav Meir
“Hola, Sivan. Mi nombre es Meir Raff y soy director de una escuela primaria en Sudáfrica. Hace algunos años escribiste sobre un proyecto en la ciudad de Ma’alot-Tarshiha, en el que todos los habitantes de la ciudad terminan juntos de estudiar toda la Torá. Una de las maestras de nuestra escuela nos propuso hacer algo parecido, y por eso lanzamos la ‘Campaña de Mishná’:
Cada niño estudia Mishná -que es la recopilación escrita de la ley oral judía- y hace este estudio cuando y cuanto quiera. No es un concurso en el que los alumnos compiten entre sí y al final hay un solo ganador. Más bien cada uno aporta algo al resultado general, y todos ganan. Ganan por participar. Un niño de primer grado puede estudiar una sola Mishná, y un niño de sexto grado puede estudiar mil Mishnayot.
El éxito ha sido enorme. Los niños se sientan juntos durante los recreos y después de clases para estudiar Mishná. Se reúnen los sábados para estudiar juntos. Los padres cuentan que sus hijos les piden que vuelvan temprano del trabajo para estudiar Mishná con ellos, y me envían fotos de niños estudiando otra Mishná en el transporte escolar o ya acostados en la cama. Todos los maestros, incluso los de matemáticas, sintieron un cambio positivo en la escuela…
Algunos de los niños no eran precisamente los estudiantes más destacados de la clase, pero esta campaña los convirtió en líderes. Sintieron una verdadera sensación de capacidad y confianza en sí mismos.
Al comienzo de la campaña establecí una meta de estudiar 5.000 Mishnayot, pero superamos el objetivo en muy poco tiempo y entendimos que había que celebrarlo en grande. Alquilamos un salón de fiestas con orquesta y organizamos un evento emocionante con bailes, un certificado para cada niño, mucha alegría por la Torá y muchas lágrimas de emoción.
Esta semana volveremos a celebrar el final de la campaña, ya que éste ya es el tercer año de este proyecto. Los 63 niños de nuestra pequeña escuela estudiaron en total 25.678 Mishnayot (!), dedicadas al éxito y bienestar del pueblo de Israel.
Quiero agradecerte por la idea que publicaste en su momento, que llegó desde la ciudad de Ma’alot-Tarshiha hasta la ciudad de Johannesburgo en Sudáfrica. Y recomiendo a todos —después de la festividad de la entrega de la Torá— aplicar lo que aprendí personalmente como director escuela: hay que transformar la Torá en algo divertido, en una experiencia inspiradora, y que nos da a cada uno de nosotros su propia parte en la Torá”.
















