El viernes, el presidente Trump expuso lo que describió como las condiciones clave de un acuerdo en desarrollo con Irán, declarando que Teherán debe abandonar definitivamente su programa de armas nucleares, reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo sin restricciones y entregar su uranio altamente enriquecido para su destrucción.
En un extenso comunicado publicado en las redes sociales, Trump dijo: “Irán debe aceptar que nunca tendrá un arma nuclear ni una bomba”.
El presidente también exigió la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, y afirmó que debe abrirse “sin peajes” y con tráfico sin restricciones en ambas direcciones.
Trump afirmó además que se retirarían todas las minas navales colocadas en la vía fluvial, y añadió que Estados Unidos ya había detonado numerosas minas y que Irán sería responsable de eliminar las que quedaran.

Según Trump, los barcos que quedaron atrapados debido a lo que él describió como el “asombroso e inédito bloqueo naval” de Estados Unidos ahora podrán comenzar a regresar a casa.
En el ámbito nuclear, Trump afirmó que las reservas de uranio enriquecido de Irán —a las que se refirió en el comunicado como “polvo nuclear”— serían excavadas de instalaciones subterráneas gravemente dañadas y destruidas bajo supervisión internacional.
Afirmó que Estados Unidos, en coordinación con Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica, supervisaría la operación.
“El material enriquecido… será desenterrado por Estados Unidos… y DESTRUIDO”, escribió Trump.
Trump también recalcó que no se intercambiaría dinero en efectivo como parte del acuerdo “hasta nuevo aviso”, al tiempo que indicó que varios otros componentes del acuerdo ya se habían resuelto.
El presidente concluyó anunciando que se dirigía a la Sala de Crisis de la Casa Blanca para tomar una decisión final sobre el acuerdo propuesto.
Esta declaración se produce en medio de informes que indican que Washington y Teherán están cerca de alcanzar un acuerdo marco tras meses de negociaciones y la devastadora campaña militar estadounidense-israelí contra Irán a principios de este año.
















