Sivan Rahav Meir
Una vez di una conferencia en un curso y, al finalizar, una de las participantes me dijo: “Todos los conferencistas nos dicen que pensemos fuera de la caja. Creo que lo más original sería pensar dentro de la caja”.
Ella había captado algo importante. Es bueno tener una aspiración constante de innovar, pero a veces parece que vivimos en una era progresista en la que siempre hay que romper con lo existente y crear algo nuevo. La nueva Parashá de la Torá, Behaalotjá, nos recuerda que la Halajá (la ley judía), la Torá y la tradición no son algo que debemos reinventar constantemente. ¿Qué tal si aprendemos a valorar lo que ya existe y simplemente hacemos lo que debemos hacer?
En la Parashá, Aarón, el sacerdote recibe la instrucción de encender la Menorá en el Tabernáculo. La Torá dedica tres palabras a una acción aparentemente sencilla: “Y Aarón así lo hizo”. Pero el comentarista Rashi explica por qué estas palabras fueron escritas: “Para destacar el mérito de Aarón, que no cambió nada”.
Esto es algo digno de elogio: Aarón cumplió de manera constante con lo que Di’s le había ordenado: encender las luminarias. Sin complicaciones ni artificios, con sencillez, sinceridad y alegría, una y otra vez.
¿Será que nuestras acciones cotidianas y “grises”, el cumplimiento constante de los mandamientos, o el hecho de seguir un camino ya trazado, son a veces la innovación más grande de todas? ¿Y cuántas tareas de este tipo nos esperan en la vida, cosas que simplemente debemos hacer correctamente porque son lo esencial?
Rashi nos recuerda que, a veces, el mayor elogio no consiste en cambiar las cosas, sino precisamente en no cambiarlas.
Que tengas mucho éxito. Que tengas una buena semana.
















