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La porción diaria. Levantarse

La porción diaria. Levantarse

Sivan Rahav Meir

El martes, en la granja Tzon Kedar, cerca de Ma’ale Adumim, se celebró la boda de Miriam Shani y Ofek Dotan.

Conocí a Miriam poco tiempo después de la caída en combate de su esposo, el capitán Uri Shani (de bendita memoria), en Simjat Torá. Nunca sabremos cuántas personas se salvaron gracias a su ingenio, valentía y a la del equipo que comandaba, en los enfrentamientos heroicos que se prolongaron durante largas horas.

En aquel entonces, Miriam llegó con su bebé, Roí, a un acto en memoria de Uri.

“Roí está empezando a caminar”, contó. “Lo miro mientras intenta dar sus primeros pasos: se cae, se levanta, vuelve a caminar unos pasos, vuelve a caerse y vuelve a levantarse. Lo observo y pienso en mí misma. Es un mensaje para mí. Es un mensaje para todos nosotros. Debemos caer y volver a levantarnos, insistir en seguir caminando y seguir creciendo”.

Publiqué entonces sus palabras, que fortalecieron a muchas personas. Esta semana, como una continuación de aquel mensaje, vi a Miriam levantarse ella misma. El pequeño Roí hace tiempo que ya camina. Corría entre los invitados mientras su madre levantaba un nuevo hogar en Israel junto a Ofek.

Quienes estuvieron en la boda sintieron una santidad especial, difícil de expresar con palabras. Sólo compartiré dos frases que escuché allí:

Shuli, la madre de Uri, recibía a los invitados con abrazos. “Desde Simjat Torá he estado rezando por este momento. Le dije a Di’s: nosotros vamos a aguantar el dolor, vamos a sobreponernos, pero a Miriam, por favor, no la dejes sola”.

Yehoshua Shani, el padre de Uri, preside el Foro del Heroísmo, que reúne a cientos de familias en duelo. Tiene mucho que decir sobre el liderazgo, el espíritu y la unidad, pero esa noche no dijo casi nada, sólo una frase. Los novios le pidieron que recitara una de las Siete Bendiciones bajo la jupá-bajo el dosel nupcial: 

“Alegra plenamente a estos amados compañeros, así como alegraste a Tu creación en el Jardín del Edén desde tiempos antiguos. Bendito eres Tú, Señor, que alegras al novio y a la novia.”

Amén. 

Shabat Shalom.

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