728 x 90

Por qué soy judío

Por qué soy judío

Yigal Gross

Recientemente escribí que los judíos estadounidenses debemos liberarnos de nuestra obsesión por responder a las críticas y centrarnos, en cambio, en comprender y articular nuestras propias creencias fundamentales.

A continuación, hablé sobre por qué soy sionista. Ahora quiero profundizar y explicar por qué soy judío.

Soy judío porque creo en Di’s. Y creo en Di’s porque creo que la existencia, el orden y la infinitud de nuestro universo dan testimonio de una fuente creativa que supera con creces nuestra comprensión como seres limitados por el espacio y el tiempo.

Soy judío porque creo en la presencia de Di’s, no sólo como el iniciador de la historia, sino como su motor constante. Creo que la realidad refleja un designio, no el azar.

Soy judío porque creo que la humanidad es más que una simple especie de mamífero. Que nuestra capacidad para comprender, retener y transmitir conocimiento, e impulsar el progreso, nos convierte en una especie singular por naturaleza y dota a cada ser humano de valor.

Soy judío porque comparto la creencia judía de que lo que distingue a los seres humanos es la responsabilidad que nos confiere. No sólo existimos, sino que tenemos un papel: el de guardianes. El de “cultivar el jardín y protegerlo” (Bereshit 2:15). El de colaborar con Di’s, tanto en el mantenimiento como en el desarrollo de su creación.

Soy judío porque creo que nuestra capacidad de rechazar los impulsos instintivos y perseguir consideraciones trascendentales y basadas en valores, como enseña el judaísmo, es coherente con el papel que los seres humanos estamos destinados a desempeñar. Nos prepara para aprovechar nuestras características distintivas y servir de puente entre lo divino y lo terrenal.

Soy judío porque el judaísmo abraza la naturaleza humana y busca refinarla en lugar de negarla. El judaísmo rechaza la idea de que ciertos aspectos de la vida humana sean profanos o demasiado carnales como para tener potencial de santidad. El judaísmo afirma que Di’s puede encontrarse en cualquier lugar.

Soy judío porque la vida judía sincroniza a sus seguidores con el orden natural, en lugar de separarlos de él. Las festividades judías se vinculan con las estaciones, las oraciones con las horas del día. El judaísmo trata el ciclo de la vida como los movimientos precisos de un reloj. Cada tic es una obra de arte. Cada latido nos recuerda el cuidado y la intencionalidad de su creador.

Soy judío porque el judaísmo celebra el potencial de la vida. Rechaza la muerte y no se obsesiona con fantasías futuras. Su objetivo no es vendernos la idea de un mundo mejor por venir, sino mejorar el mundo que ya existe.

Soy judío porque el judaísmo es una religión de verdad. No oculta defectos ni errores. Al contrario, la Biblia es un compendio de críticas y fallos, hasta el punto de incomodar ocasionalmente al lector. Tanto es así que, durante las antiguas lecturas públicas en las sinagogas, ciertos versículos bíblicos se leían en hebreo original, pero se prohibía explícitamente su traducción a la lengua vernácula (Meguilah 4:10); un sentimiento que perdura en la actualidad en el tono bajo que usamos al leer ciertos pasajes en público.

Soy judío porque el judaísmo encuentra grandeza en la imperfección y reinterpreta la fragilidad como fuente de heroísmo. Los héroes judíos —José, Judá, David— no son semidioses, sino seres humanos que fracasan estrepitosamente, y cuya grandeza se mide por su capacidad para superar ese fracaso.

Soy judío porque el judaísmo valora a todos los seres humanos como poseedores de una chispa divina y considera la espiritualidad como nuestra herencia colectiva, no como patrimonio de unos pocos elegidos. El judaísmo es una fe singularmente democrática: postula que cualquier persona puede orar a Di’s en cualquier momento sin necesidad de interlocutores ni intermediarios, y presenta la accesibilidad a Di’s como un testimonio de su grandeza, en lugar de un menoscabo de ella.

Soy judío porque creo que la historia cuenta una historia, y esa historia es clara. El pueblo judío es una cadena ininterrumpida, y su supervivencia a pesar de las dificultades es singular y un testimonio de la presencia de Di’s.

Noticias Relacionadas