Sivan Rahav Meir
Ha llegado el día 7 del mes de Jeshván. A partir de hoy cambia la oración y quienes se encuentran en la tierra de Israel comienzan a pedir lluvia en la Amidá (la oración central que se recita tres veces al día).
Un día en el que se renuevan los rezos nos recuerda el poder que tenemos: el poder de la oración. Aquí hay cuatro cosas que vale la pena saber:
1-Hay algo conmovedor en esta fecha. Nuestros sabios establecieron que en la tierra de Israel se comenzara a pedir lluvia únicamente a partir del 7 de Jeshvan, porque para esa fecha todos los judíos que habían peregrinado al Templo de Jerusalem durante la festividad de Sucot, en el mes de Tishrei, ya habían terminado su largo viaje de regreso a casa.
Esta es una lección que enseña a tener consideración hacia los demás: todo el pueblo de Israel espera para comenzar a rezar por la lluvia, porque queremos que incluso el último de los peregrinos, aquel que vive en el lugar más lejano, pueda llegar a su hogar cómodamente, sin lluvia ni barro.
2-Por supuesto, oramos por lluvias de bendición y por la agricultura.
Pero la lluvia también simboliza todas las bendiciones y la abundancia que vienen del Cielo, así como el sustento y el éxito que pedimos para nuestras vidas.
3- Según la tradición asquenazí, el cambio en la oración es el siguiente:
En lugar de decir, como se hace durante el verano: “Y concede bendición sobre la faz de la tierra”, ahora comenzamos a pedir:
“Y concede rocío y lluvia para bendición sobre la faz de la tierra”.
4- En las comunidades sefardíes, la oración es más extensa y detallada. No se pide únicamente lluvia, sino también paz, esperanza y bendición, así como protección frente a diferentes desgracias y calamidades.
Y no pedimos solamente por nosotros mismos, sino por el mundo entero.
Tómate un momento para leer estas hermosas palabras:
“Bendice para nosotros, Señor, nuestro Di’s, este año y toda la variedad de su cosecha para bien, y otorga rocío y lluvia para bendición sobre toda la faz de la tierra; Y sacia la faz del Universo y llena el mundo entero con Tu bondad.
Llena nuestras manos con Tus bendiciones y de la riqueza de las dádivas de Tus manos.
Guarda y protege este año de todo mal, de toda clase de destrucción y de toda calamidad. Concédele un buen futuro y un final de paz”.
















