Sivan Rahav Meir
En mis conferencias en inglés, descubro lo difícil que es traducir correctamente estas dos palabras: “Lej Lejá”-que es el nombre de la Parashá de esta semana. Inténtenlo ustedes.
El mandamiento que recibió Abraham, nuestro patriarca, en la Parashá de esta semana está compuesta por dos palabras parecidas, pero diferentes.
No se trata simplemente de “ve a Jerusalem” o “ve a Tel Aviv”. Por supuesto, Abraham se dirige a la Tierra de Israel, pero nuestros comentaristas explican que aquí hay una invitación a emprender un viaje hacia el interior de uno mismo, hacia lo más profundo del alma, para hacer realidad la chispa divina que hay dentro de cada uno.
Es decir, las dos primeras palabras que Di’s le dijo al primer judío fueron, ante todo, una invitación a moverse, a caminar, a avanzar, pero a partir de la introspección y de una conexión profunda con uno mismo.
Sólo así es posible salir después al mundo entero e influir en toda la humanidad – hasta nuestros días.
Que también nosotros, sus descendientes, tengamos el mérito de continuar por este camino y cumplir nuestra misión especial.
















