Sivan Rahav Meir
Ésta es una historia muy breve, que trae consigo un gran mensaje: Hoy, hace 73 años, falleció el Jazón Ish, el rabino Abraham Yeshaiahu Karelitz.
Fue un gran erudito de la Torá, rabino y líder espiritual, pero la siguiente historia nos enseña cómo trataba a los demás. El mensaje también está relacionado con la Parashá de esta semana, la cual nos presenta a nuestro patriarca Abraham, nuestro gran maestro en el arte de hacer jésed, de hacer el bien.
Una vez, el Jazón Ish salió de su casa para asistir a un Brit Milá, una ceremonia de circuncisión. Afuera, como de costumbre, lo esperaban varias personas. Cada una le hizo una pregunta o le presentó una petición. El rabino respondió a todos con paciencia, hasta atender a la última persona. Cuando subió al automóvil, le pidió al conductor, el cual quería apresurarse para llegar a la ceremonia: “Durante los primeros cien metros, por favor, conduce despacio. No quiero que todas las personas que me hicieron preguntas sientan que quiero escapar de sus problemas…”.
En su memoria.
















