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Un liderazgo diferente

Un liderazgo diferente

Sivan Rahav Meir 

En tiempos de cuatro elecciones consecutivas, de políticos y partidos que van y vienen, falleció ayer un hombre que nos recuerda como es también posible dirigir, influir y cambiar mundos enteros de manera diferente. 

Moshé (Moshko) Moskovitz, de 96 años fue un educador y activista que fundó docenas de centros educativos, comunidades, yeshivot y empresas. El emigró a Israel aún joven, luchó en la resistencia y tuvo el mérito de ver a nietos de sus bisnietos.  

De todas las cosas que fueron escritas y dichas sobre el aprendí algunas cosas: 

Lo importante es hacer. En el tercer día de la Guerra de los Seis Días, aun antes de que la guerra terminara él ya había hecho un programa detallado para la creación de Gush Etzion.  

Cuando todos aún estaban emocionados y no podían creer lo que estaba sucediendo él ya había programado los pasos concretos a tomar. “El Santo Bendito sea nos invita en esta generación a tomar responsabilidades y a actuar con Él”, así explicó. 

Dos valores fundamentales lo acompañaron durante su vida: Aliá (emigración) y educación. En su juventud, durante el Mandato Británico, fue el responsable de traer a Israel 57 mil nuevos emigrantes que se encontraban en los campos de detenidos en Chipre, y luego convenció a una comunidad americana entera de New York que junta emigrara a Israel. Y en cada lugar, ante todo, erigió una escuela o yeshivá. “Alrededor de centros educativos florecerá una comunidad” explicaba. 

No dejó de trabajar. A la edad de más de 90 años tenía aun el día cargado de trabajo. Era responsable de salvar cientos de rollos de Tora que quedaron en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Hasta hace pocos días aun hacia llamadas telefónicas en relación a la creación de un nuevo establecimiento para la juventud en peligro.  

En la última entrevista que dio, hace unas pocas semanas dijo: “Yo ya preparé un programa y puedo mostrárselo, de cómo será el Estado de Israel al cumplir su centenario. Este es un gran programa, hermoso y maravilloso. 

Sin créditos. En el trascurso de todos los años de trabajo, Moshko nunca participó de ceremonias y nunca quiso presentarse frente a las cámaras. Estas cosas las dejó a aquellos que buscan honra y fama: “Muchos de mis éxitos ocurrieron porque nunca choqué con nadie; le dejé a otros la publicidad y la honra”, dijo.  

Ahora, después de su fallecimiento él llega al lugar en el cual se sabe inmediatamente todo aquello que él hizo. 

En su memoria.

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