Sivan Rahav Meir
El día de hoy marca los cuarenta años del fallecimiento del Rav Iaacov Edelstein Z”L, rabino de Ramat HaSharon, del cual siento su falta especialmente en estos días.
He aquí dos historias sobre él, las cuales demuestran que es posible que sea diferente:
Hacen algunos años, en la época de los diez días de arrepentimiento, el Rav cambio su tradición usual de llevar a cabo el ritual de kaparot en Ramat HaSharon y pidió hacerlo en Bnei Brak. “Hay ahora manifestaciones de la organización de protección a los animales en contra del ritual de kaparot de pollos. Si llevo a cabo esta práctica aquí aumentaran las manifestaciones en Ramat HaSharon y esto ocasionara más ruido y caos innecesarios.
Aquí hay una historia dentro de otra historia. La sensibilidad en relación a la sensibilidad: El volvió de aquel viaje a Bnei Brak tarde en la noche. El chofer que lo trajo contó la siguiente historia: “Dejé al Rav frente a su casa y vi que se enredó cerrando la puerta del carro, como si peleara con ella en silencio. Salí hacia él y me explicó: las personas están dormidas, si tiro la puerta es posible que el ruido las despierte. Estoy tratando de cerrarla de manera más silenciosa posible.”
Resulta que esta actitud influye también en el otro lado: En el entierro del Rav, caminé junto con decenas de miles que llegaron desde todo el país. “Sabes”, me dijo uno de los residentes veteranos de Ramat HaSharon, “nosotros estamos tan acostumbrados a las peleas entre religiosos y laicos que nos hemos olvidado de que es posible simplemente honrar. Ya hace algunos años me di cuenta de que los residentes de la ciudad no viajan en Shabat por la calle donde está la sinagoga del Rav. Y esto es Ramat HaSharon, ¿sí? Las personas prefieren desviarse y no entrar en la calle Rabeinu Tam, sino que dan la vuelta hacia la calle Golomb. Para mí, ver esto habla por sí mismo.”
A mi parecer también. El problema es que muchos, en sin fin de ocasiones, se empecinan en emplear la manera contraria: en actuar con fuerza, pisoteando, con terquedad. Hacerlo a propósito. Pensar en todo momento sobre mis derechos y no en mis responsabilidades en relación con el prójimo. Hablar en todo momento sobre el ataque a mi sensibilidad sin pensar en la sensibilidad del otro. En el día de recuerdo del Rav, estas dos historias nos presentan la siguiente pregunta: ¿Quizás es posible hacer las cosas de manera diferente?
En su memoria.
















