Sivan Rahav Meir
El próximo Shabat, el Shabat anterior a Yom HaKipurim tiene un nombre especial: “Shabat Teshuvá”.
Este es el período anual del ajuste de cuentas espiritual, de la voluntad de cambiar. Pero ¿qué sucede cuando las cosas no marchan, cuando todas las grandes ambiciones y tareas que asumimos se hacen añicos frente a la realidad? Después de todo, lo más probable es que no podamos cumplir todos los sueños que nos proponemos este año e implementar todas las decisiones.
En su libro “Orot Hatshuvá”, el rabino Kook ofrece consuelo. Según él, el mismo deseo de arreglar ya es una gran cosa. Presten atención: “Es imposible imaginar o apreciar la enorme felicidad que una persona pueda sentir dentro de sí, en medio de ese delicado tinte de arrepentimiento que lo conmueve en el momento en que desea de todo corazón y alma, en el más profundo anhelo de transitar por un camino de inocencia y honestidad. Aunque el camino concreto todavía no está pavimentado, el deseo de ser bueno es una brisa divina que sopla desde el Jardín del Edén hacia el alma y la llena de felicidad eterna.”
Es decir, si sentimos frustración por no conseguir ser mejores, esto debería llenarnos de gran alegría. Significa que todavía lo estamos intentando, que tenemos confianza y optimismo en nosotros mismos y en el mundo, que nos negamos a dejar que nuestros defectos nos definan.
Shabat Shalom, ¡que seas inscrito en el Libro de la Vida!
















