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Antes que nada, soñar

Antes que nada, soñar

Sivan Rahav Meir 

Lo más práctico que se puede hacer es soñar. Antes que nada, soñar. En la parashá de esta semana, Yaakov Avinu viaja, por primera vez, desde el entorno familiar al gran mundo exterior. El huye de su malvado hermano Esav, sale en buscar de esposa, va a trabajar durante muchos años para Lavan, pero la parashá cuenta, antes que nada, que él duerme y sueña el famoso sueño de la escalera de Yaakov.  

En este sueño él ve una conexión especial entre los Cielos y la tierra. La escalera está apoyada en el suelo, pero su fin llega al cielo. Escucha maravillosas promesas sobre su futuro y el futuro de toda la nación. Cuando él se levanta está escrito en la Torá: “Entonces levantó Yaakov sus pies y fue”. Rashi explica: “Porque a Yaakov se le dieron las buenas nuevas: Su corazón levantó sus pies y se le hizo fácil caminar.” 

¡Qué hermosa expresión! El corazón lleva las piernas. Ya que cuando el hombre tiene un sueño, su alma influye sobre el cuerpo y le da fuerzas especiales para seguir en el camino. Nuestro Patriarca, Yaakov nos recuerda cuán importante es actuar conectados a un plan, una visión, una misión, algo que sea significativo. Cuando hay una razón y un propósito recibimos con ello también grandes fuerzas para su realización y el corazón lleva las piernas. 

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