Sivan Rahav Meir (Desde Israel)
Hani Weinroth falleció en esta fecha hace 4 años, y su forma de lidiar con su enfermedad ha sido una inspiración para muchos. He aquí el profundo comentario sobre la porción de la Torá de esta semana hecho por ella: “Al final de la difícil lucha, ocurrida en la oscuridad de la noche, entre Iaacov y el ángel, a Iaacov se le da un nuevo nombre: Israel.
Muchos comentaristas escriben que el encuentro con el mal, o la lucha contra el enemigo, eleva al hombre, le brinda nuevas y mejores cualidades las cuales mejoran su esencia. Las dificultades sirven para fortalecernos y hacen que revelemos en nosotros fuerzas que nos eran desconocidas en nosotros mismos.
Pero Hani pidió usar esta interpretación con delicadeza y cuidado, escribiendo así: “Es importante para mí enfatizar que la ‘patente’ para encontrar el bien en medio de la dificultad, solo la podemos practicar en nosotros mismos. Si alguien tratara de enseñarme que la enfermedad es un regalo, me enojaría mucho con él. No digo que esto no sea cierto, la enfermedad ciertamente trae a una persona mucha verdad a quien sufre, pero, aun así, hay cosas que podemos decirnos a nosotros mismos y que otros no nos pueden decir. Una mujer puede decir, de sí misma, ‘qué gorda estoy’, pero ay de su marido si lo confirma…
Cuando alguien se queja de su sufrimiento, él no necesita que le enseñemos cuanta bendición hay en este padecimiento. Este no es nuestro rol. Más bien, nuestro rol es de identificarnos con él, participar de su dolor y no minimizarlo. No vayas donde la otra persona a decirle ‘la experiencia te fortalece’. Se empático, inclusive ofrece ayuda.
Pero, a nivel personal, cuando nos pasa algo malo, vale la pena reflexionar y encontrar lo bueno en la dificultad, vale la pena intentarlo y ver, en lo más profundo de nosotros, cuánto crecemos a partir de ello.”
En su memoria.
















