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¿Qué es lo que realmente pediste?

¿Qué es lo que realmente pediste?

Sivan Rahav Meir

Una vez, en un pueblo judío, un judío le preguntó al rabino en la víspera de la fiesta de Pésaj: “Honrado rabino, sé que uno debe beber cuatro copas de vino o jugo de uva en la noche del Séder. ¿Es posible evitar la obligación bebiendo cuatro copas de leche? ¿Esto también se consideraría que he cumplido con la Mitzvá?”. 

El rabino escuchó, y respondió con paciencia explicando por qué se necesitan cuatro vasos de vino en la noche del Séder y no vasos de leche. Pero luego se volvió hacia la gaveta detrás de él, sacó todo el dinero que había recibido esa semana de la gente del pueblo como donación de caridad y se lo dio al hombre que le había hecho la pregunta. 

La esposa del rabino, que vio que la gaveta estaba vacía, preguntó a su esposo qué había pasado. ¿Por qué aquel hombre había recibido todo el dinero que los residentes habían donado para caridad? Después de todo, vino con una pregunta halájica, de ley judaica y no con una solicitud de caridad. 

“Decidí darle dinero para todas las comidas de la fiesta”, respondió el rabino. 

“Por la pregunta que me hizo, entendí que no tenía provisiones para la noche del Séder. Quería hacer la bendición sobre la leche, a sabiendas de que está prohibido mezclar carne y leche, y no podría beber leche en una comida festiva en la que se come carne. Entonces, entendí que esto significaba que él no tenía dinero para comprar carne para la fiesta, y se contentaría con una comida de fiesta simple compuesta de productos lácteos baratos. Su pregunta no era sólo una pregunta técnica sobre las leyes del kidush en la noche del Séder. Había mucho más escondido detrás de su pregunta”. 

Aquí hay un mensaje para todos nosotros: muchas veces, incluso cuando ayudamos a otros, hacemos lo que es necesario, lo que nos piden, un poco como robots. Esta historia nos invita a adoptar un enfoque más amplio: a veces alguien se nos acerca con una pequeña solicitud y tendemos a “hacer alguito” y “tapar el agujero”, cuando en realidad no es suficiente. Si alguien nos hace una pregunta que revela algún tipo de angustia, vale la pena comprobar que no hay algo más escondido detrás de ello con el cual podamos ayudarlo. 

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