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Shabat Shirá

Shabat Shirá

Sivan Rahav Meir 

Este Shabat tiene un nombre especial: “Shabat Shirá”- Shabat de la Canción. En él se lee la Parashá de la semana, Parashá Beshalaj, y en el centro de la Parashá está el gran cántico del pueblo de Israel después de la partición del Mar Rojo. Y como siempre, la historia no solo es historia, sino que es actualidad. Empecemos: 

• Y cuando Faraón dejó salir al pueblo. Al final esto ocurre. Después de años de esclavitud, después de duros decretos, después de las diez plagas, incluso el Faraón se rindió al plan de Di’s y dejó salir al pueblo de Israel hacia su lugar, la Tierra de Israel. 

• Y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto. Nuestros comentaristas explican la particularidad de la palabra “armados”. Los israelitas no sólo salieron de allí armados, sino que “uno de cada cinco se salió y cuatro murieron”, escribe Rashi. Es decir, la palabra en hebreo “armados” también puede ser interpretada como “un quinto”, o sea que sólo el 20% salió de Egipto. La mayoría, el 80% se quedó allí. No quisieron salir, no creyeron en la historia. 

Es bastante sorprendente que éste sea el mensaje de nuestros comentaristas en momentos tan grandes y alegres: no todo el pueblo tuvo el mérito. A veces una minoría tiene la razón y la mayoría está equivocada. Hay que mantener el optimismo y la independencia espiritual incluso cuando esto no sea popular, incluso cuando “el mundo entero está contra nosotros”. 

• Le dijeron a Moshé: “¿No había suficientes tumbas en Egipto? ¿Por qué tuviste que sacarnos aquí para morir en el desierto?”. Para quienes siguen nuestra historia, desde el comienzo del Libro del Génesis hasta ahora, estaba claro que no sería fácil ni sencillo. Faraón se arrepiente y comienza a perseguir a los israelitas. Por un lado, está el Mar Rojo. Por otro lado, el faraón y el ejército egipcio. Y en el medio está la desesperación. Los israelitas se vuelven con cinismo amargo hacia Moshé Rabeinu y le dicen que hay suficientes tumbas en Egipto, por qué salir y morir en el desierto. 

El pueblo que ha visto las diez plagas, que ha probado los primeros momentos de libertad, nos revela aquí un gran secreto: la libertad no es sólo una cosa física. Es ante todo consciente, intelectual. Ellos siguen esclavizados por el miedo, no creen que sea posible salir a una nueva realidad, no se creen capaces, son cautivos del concepto de esclavitud. 

* Y Moisés dijo al pueblo: “No tengan miedo. Manténganse firmes y verán lo que hará Di’s para rescatarlos hoy. Di’s peleará por ustedes, pero deben guardar silencio” … “Di’s le dijo a Moshé: “¿Por qué clamas a Mí? Habla a los israelitas, y que empiecen a moverse.”  

Aquí hay una combinación de acción humana (los israelitas tienen que viajar, desplazarse, entrar al mar, iniciar el movimiento) y “La salvación de Di’s”, la ayuda, la supervisión y protección desde arriba. 

• Los israelitas entraron en el fondo del mar sobre tierra seca. El agua estaba a su derecha e izquierda como [dos] murallas…. Las aguas volvieron y cubrieron la caballería y los carros. De todo el ejército del faraón que había perseguido [a los israelitas] hacia el mar, no quedó ni uno.  

Los israelitas entran al mar y este simplemente se parte y se convierte en tierra, luego, cuando los egipcios los persiguen, el mar se cierra sobre ellos y se ahogan. 

La partición del Mar Rojo es un símbolo hasta el día de hoy: una realidad que parece estar estancada puede liberarse, abrirse. Una situación aparentemente desesperada puede tener una solución sorprendente. Todo lo que amenaza nuestra vida, nuestro enemigo, puede ahogarse y desaparecer. 

• Entonces Moshé y los israelitas entonaron este cántico a Di’s. Decía: Cantaré a Di’s por Su gran victoria, caballo y jinete echó al mar. ¿Se acuerdan del pueblo que se quejaba y se quejaba? Ahora canta. Los israelitas responden al desarrollo positivo y emocionante con la “Canción del Mar”. Es una secuencia de versos que conecta pasado, presente y futuro, lo que da esperanza. La Torá no sólo cuenta hechos, sino que los eleva a la categoría de poesía. 

El cantico del mar está incluido en el libro de oraciones, desde entonces, a cada mañana se repiten estos versos y tratamos de interiorizar el mensaje. Porque la música que nos acompaña afecta a la mente y al final cambia la realidad. Itai Regev cantó “Volver a casa” de Yishai Rivo cuando estuvo de rehén de Hamás, hasta que regresó a casa. La juventud de Israel cantó “Jerusalén de oro” de Naomi Shemer en 1967 y, de hecho, regresó a Jerusalem a las pocas semanas. Millones de personas cantan ahora “Am Israel Jai” y se recuerdan a sí mismos que “incluso en las horas oscuras de la noche, siempre habrá una pequeña estrella que brillará sobre vosotros”. 

Esta semana, estando en conferencias en los Estados Unidos, vi dos de esos momentos de canto: Orly y Ran Gilboa, los padres de la joven secuestrada Daniela Gilboa, se conmovieron cuando, en New Jersey, una sala entera, justo antes del Kidush en la comida de Shabat, cantó ” Eshet Ja’il” – Una Mujer de Valor en homenaje a Daniela. Cientos de hermanos de la diáspora dedicaron los versos de la canción de Shabat a su hija, y Orly dijo más tarde que esos momentos le dan fuerza. 

Al día siguiente, en otra comunidad de New Jersey, Mordejai Schenwald, quien había sido gravemente herido en Gaza, habló, pero sobre todo habló a través de su violín. Escuchar al herido que se había recuperado tocando la canción “No me vencerán”, provocó que cientos de hermanos alejados del judaísmo se acercaran nuevamente. 

Shabat Shalom.

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