Rab Jaim Kanievsky zt’l
Un cierto Talmid Jajam le contó a Rab Jaim acerca de un incidente que había ocurrido a uno de sus parientes. El papá de este pariente era conocido como un hombre muy santo, que había sido bendecido con Rúaj HaKódesh. Una noche, él se le apareció a su hijo en un sueño, y le dijo: “Debes saber que pronto tendrás un hijo. Me gustaría que le pongas el nombre de “Menajem Azariah”. Como prueba de que este sueño era verdadero y no una fantasía, cuando te despiertes vas a encontrar el Séfer “Teshuvot Menajem Azariah” (escrito por el Rema MiFano) apoyado en el piso.
Cuando el hijo se despertó, quedó asombrado de encontrar que, efectivamente, ¡ese libro estaba en el piso! Cuando su hijo nació, siguió las instrucciones de su padre y llamó a su hijo “Menajem Azariah”.
El Talmid Jajam que le contó esta historia a Rab Jaim tenía una pregunta: “¿Cómo puede ser que las fuerzas del Cielo proveyeran una señal a esta persona a través de tratar despectivamente un Séfer arrojándolo al suelo?
Rab Jaim respondió: “Estás mirando este tema al revés. Yo creo que la causa y el efecto están invertidos -primero el libro cayó al suelo, por una falta de atención en su honor-. Entonces ¡tu pariente tuvo el mérito de que le garanticen una señal y la oportunidad de rectificar la situación a través de llamar a su hijo en honor del autor del libro!
En una oportunidad una mujer tuvo un sueño en el que su padre vino a ella con un libro de registro comercial mostrándole que ella debía una suma de dinero a un cierto editor. Teniendo en cuenta que su padre, durante su vida, siempre fue extremadamente cuidadoso con los asuntos monetarios, nunca quedándose con nada que no fuera de él, ella inmediatamente envió mensajeros al editor para averiguar si su padre debía dinero. El editor contestó que él estaba seguro de que su papá no tenía ninguna deuda pendiente.
La noche siguiente, su esposo tuvo el mismo sueño: Su suegro se le apareció portando un libro comercial que tenía registrada esa misma deuda. Ellos fueron a ver a Rab Jaim para pedirle su consejo.
Rab Jaim les dijo que ellos no tenían que pagar nada al editor, y que una persona no tiene que involucrarse en sueños, por cuanto que habitualmente son falsos. Aunque, en ocasiones, cuestiones verdaderas y reales son reveladas a través de un sueño, dijo Rab Jaim, en este caso ellos preguntaron al editor y él negó la existencia de la deuda; por lo tanto, ellos no necesitan preocuparse en absoluto.
En un caso similar, una persona se le apareció en sueños a su hijo y le dijo que él le debía dinero a cierta persona. Cuando su hijo fue a pagar la deuda, el prestamista se sobresaltó: “¿Cómo es posible que supieras de esta deuda? -preguntó-, “cuando yo le presté en forma privada y nadie más que nosotros lo sabíamos”. El hijo relató que su padre le había revelado el tema en un sueño.
Cuando Rab Jaim fue informado de este incidente, él dijo: “Es probable que, debido a el padre fue cuidadoso toda su vida de no tomar nada que no le perteneciera, le dieron un permiso especial para bajar a este mundo en un sueño y que su hijo salde su deuda.















