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¿Alguna vez te emocionaste por una barandilla?

¿Alguna vez te emocionaste por una barandilla?

Sivan Rahav Meir

¿Alguien de ustedes se emocionó alguna vez al instalar rejas en un departamento? 

¿O tal vez sintió una santidad especial al colocar una barandilla?

La parashá de la semana, “Ki Tetzé”, incluye 74 mitzvot, más que cualquier otra porción de la Torá. Nos enfocamos en una de ellas, que no lo es suficientemente comentada:

“Cuando construyas una casa nueva, harás una barandilla para tu techo, para que no traigas sangre sobre tu casa si alguien cayera de allí”.

Qué simple, y sin embargo nada obvio: coloca una barandilla alrededor del techo, para que nadie caiga y se haga daño. Es una mitzvá.

Nuestros sabios amplían esta idea y explican que se refiere a cualquier obstáculo o peligro bajo nuestra responsabilidad. Es interesante que consideremos la colocación de la Mezuzá como el momento cumbre al entrar a una nueva casa o a una oficina, pero recibir el permiso de ocupación y ocuparse de la seguridad también es una mitzvá muy grande. Lo mismo con abrocharse el cinturón de seguridad, revisar los neumáticos o el nivel de aceite y agua del coche, garantizar condiciones laborales seguras para que los obreros de la construcción no caigan hacia la muerte, e incluso colocar una cerca alrededor de una piscina en un hospedaje para que ningún niño corra peligro.

Al entrar en una casa nueva, damos gran importancia y santidad a la Mezuzá. Y está bien. Pero la Torá nos recuerda que también en la barandilla, incluso en lo que parece “normal” y “evidente”, hay santidad.

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