728 x 90

El rehén liberado Segev Kalfon: “Le pedí perdón a Hashem por haber sido Mejalel Shabat”

El rehén liberado Segev Kalfon: “Le pedí perdón a Hashem por haber sido Mejalel Shabat”

Segev Kalfon, quien, gracias a Di’s, fue liberado del cautiverio en Gaza el día de Hoshanah Rabbah, habló recientemente sobre su desgarradora historia de supervivencia en el infierno de Gaza en una extensa entrevista publicada en Yediot Ajronot.

Kalfon, secuestrado del festival de música Nova, relató que al principio corrió durante varios minutos por los campos antes de que, tras una larga persecución de aproximadamente una hora, decenas de terroristas de Hamás lo capturaran. Habiendo asistido al festival en Shabat, pidió perdón a Hashem por haber faltado a la observancia del Shabat mientras lo llevaban a Gaza, y su fe se fortaleció durante sus dos años de cautiverio.

Al regresar a su hogar en Dimona, Segev Kalfon dice que desea recordar no sólo los horrores que sufrió, sino también la fortaleza que logró conservar. “Estuve en una tumba, bajo tierra, y salí con vida. Ahora sí que vivo de verdad”.

“De alguna manera aprendes a lidiar con el miedo, la humillación y el peligro, pero al hambre nunca te acostumbras”, dijo Kalfon. “Sientes como si tu cuerpo empezara a devorarse a sí mismo desde dentro. Estás vivo, pero muerto por dentro. Yo era un cadáver andante”.

Describió las condiciones en los túneles como insoportables. “El agua que debíamos beber tenía pececillos. Los filtraba con una gasa. ¿La comida? Un poco de arroz lleno de gusanos. Intentabas separarlos, pero al final te dabas por vencido. Cerrabas los ojos y comías. Nos decíamos: ‘Son proteínas’”.

Apagaban la luz un segundo y la volvían a encender; ésa era la señal de que era hora de comer. A veces eran sólo unos granos de arroz. Otras veces, una olla grande, y cuando la abrías, solo había una fina capa de sobras en el fondo. Si te acercabas sin permiso, te pegaban. Llegó un punto en que nos dijimos: “Que nos peguen; con que nos den algo de comer basta”.

Kalfon contó que, en un momento dado, desesperado y casi sin esperanza, planeó escapar. “Lo pensé seriamente. Tracé una ruta e hice un plan. Pero mis compañeros rehenes me detuvieron. No sabía si era mejor quedarme y soportar lo que estaba pasando o intentar tener quizás un 50% de posibilidades de sobrevivir. Realmente no sabía si saldría con vida”.

Cuando se le preguntó qué le ayudaba a empezar a sanar de la pesadilla que había vivido, Kalfon respondió sencillamente: “Dejarlo ir. Hablar. Expresarlo. Y mi fe. Se fortaleció, porque tengo algo en lo que apoyarme. Ahora aprovecho cada momento. Vivo cada segundo. No es algo que dé por sentado”.

Mientras aún estaba en el Hospital Sheba, Kalfon habló con el Yanuka, HaGaón HaRav Shlomo Yehudah Beeri, quien le había prometido a su padre que se reuniría con su hijo, y le reveló una historia escalofriante.

Noticias Relacionadas