Sivan Rahav Meir
En la foto conmigo se encuentra Ayala Shakuri. En la foto detrás de nosotras: Mor Shakuri, su hija, policía, asesinada en la comisaría de Sderot el 7 de octubre, y Roni Shakuri, su esposo, que también era policía y fue asesinado en un atentado terrorista menos de un año después.
Ayala, una madre en duelo y viuda, fue una de las participantes en el viaje especial a Estados Unidos organizado por “Menujá VeYeshuá”, la organización dirigida por Mendy Koenig. Cincuenta y tres familias israelíes en duelo recibieron un cálido abrazo y un inmenso agradecimiento de la comunidad judía estadounidense.
En Shabat, Ayala dirigió unas palabras muy sencillas y profundas al público israelí y estadounidense, que creo que vale la pena escuchar:
“Me preguntan cómo estoy, cómo me siento, cómo volví a vivir sola en nuestra casa de Sderot. Y yo contesto: No estoy sola. Siempre supe que Di’s está conmigo. Ahora tengo a dos de mis representantes con Él: Mor y Roni. Sus cuerpos físicos ya no están aquí, pero sus almas existen para siempre. Yo las siento.”
“Tuve el privilegio de vivir con dos personas que sólo querían hacer el bien. Estoy agradecida por este privilegio y también pienso en cómo continuar su legado. Ambas eran almas nobles. Mor recitaba Mizmor le Todá- el Salmo de Acción de Gracias todos los días, ¿entonces, ¿cómo no iba a hacerlo yo también? Mor se distinguía en cumplir con el mandamiento de honrar a sus padres; les pido a los jóvenes que sigan su ejemplo.”
“La noche antes de su asesinato, Mor se encontró con una chica algo ebria y confundida que quería ir al Festival Nova, y Mor la detuvo. La llevó a casa. Aquella noche Mor dijo: “Ya he hecho mi buena acción del día”. Este es sólo un pequeño ejemplo de su cariño por el prójimo.
“Roni era toda un alma. La gente me pregunta qué extraño de él, y yo digo: “Por mí, simplemente que volviera a sentarse en el sofá sin hacer nada”. Mi mensaje para la gente: Aprecien a sus seres queridos cuando estén con ustedes, alégrense por su mera presencia, por su conexión con ellos y su existencia.
Mi respuesta a esta crisis doble es una: hacer, hacer y hacer. Y luego hacer aún más. Elegir la vida. “Mantener una rutina, hacer, trabajar, levantarse cada mañana con nuevas tareas”.
Le dije a Ayala que escucharla me recordaba lo que está escrito en la Parashá de esta semana: Abraham, nuestro Patriarca termina “enalteciendo a Sarah y llorando por ella”.” Pero la siguiente palabra que aparece en la Torá, inmediatamente después de que llora la muerte de Sarah nuestra Matriarca, es: “y se levantó”. Hay que enaltecer y llorar, y luego levantarse.
Que tengamos buenas noticias.
















