Sivan Rahav Meir
Lilaj Vardi me escribió esta semana contándome que tiene una historia especial sobre “continuidad y responsabilidad, tal como aparece en la Parashá de esta semana”. “Y éstos son los descendientes de Itzjak, hijo de Abraham; Abraham engendró a Itzjak”. Así comienza la Parashá. Abraham podría haber sido el único judío, si Itzjak no hubiera continuado el legado. Y así escribe Lilaj:
“Meny Godard, de 73 años, miembro muy querido del Kibutz Be’eri, fue secuestrado y asesinado el 7 de octubre. Pocos meses después de su secuestro, su familia, sin tener ninguna noticia de él, se unió a decenas de familias de secuestrados en la “Operación Tefilín”. Publicaron un mensaje sencillo, pidiendo que cualquier judío que no tenía la costumbre de ponerse los Tefilín a diario, se pusiera los Tefilín de Meny.
Mi hermano, Avijai Yosef, que normalmente no tenía la costumbre de ponerse los Tefilín, se ofreció hacerlo. Se sintió muy conectado con Meny y dijo: “Por él lo haré”. Aceptó con entusiasmo los Tefilín y desde entonces los ha usado a diario, sin perder un solo día. Fue un voto silencioso de amor, hermandad y significado.
Han pasado dos años, y ahora me cuesta creer que esté escribiendo dos frases seguidas: Esta semana el cuerpo de Meny fue regresado y lo trajeron para su entierro. Esta semana mi querido hermano se casó. Precisamente en la semana más feliz de la vida de mi hermano, el cuerpo de “Meny” regresó a casa. Su familia guardó luto mientras nosotros celebrábamos, esta semana, las Sheva Brajot.
Siento una conexión entre mi hermano, que vive en Bat Yam, y los moradores de Beeri. Una conexión que une la alegría y el dolor, una conexión entre la historia que representa la continuidad judía y nuestra historia presente, y una conexión entre todas las diferentes partes de nuestro pueblo, conexiones ocultas que no vemos, pero que existen y son fuertes.
Mis condolencias a la familia Godard. Y felicidades, Avijai y Mor.
Shabat Shalom.
















