Sivan Rahav Meir
1. La Parashá de esta semana, es Parashat Vayetsé, que es la séptima Parashá del Libro del Bereshit – el Libro de Genesis. La Parashá comienza con la partida de nuestro Patriarca Yaacov de la Tierra de Israel hacia Harán, como un refugiado solitario, y termina con su regreso de Harán a la Tierra de Israel, como el jefe de familia que continúa la nación.
2. La Parashá comienza con el famoso sueño de la escalera de Yaacov, que se ha convertido en un símbolo eterno: “Y soñó, y he aquí una escalera fijada en la tierra, y su extremo llegaba al cielo”. Cuando estamos por emprender un viaje, ¿cuál es nuestro sueño, nuestra visión, nuestra meta? ¿Recordamos que Di’s está con nosotros? Di’s le asegura a Yaacov que Él está con él en el camino, que lo protegerá hasta que regrese a la tierra de Israel y que, al final, será una bendición para toda la humanidad. Yaacov no sólo escapó para salvar su vida, sino que tiene un propósito.
3. Yaacov llega a la casa de su tío Labán, que reside en Harán, y le pide matrimonio a Rajel, su hija menor. Yaacov trabaja para Labán durante siete años para poder casarse, y el tiempo pasa para él como si sólo hubieran pasado unos pocos días. Éste es uno de los versículos más conmovedores y famosos de la Torá: “Trabajó Yaacov por Rajel siete años, pero fueron a sus ojos como unos pocos días por el cariño que tenía por ella”.
4. En el transcurso de los 22 años descritos en la Parashá, nuestro Patriarca Yaacov establece el pueblo de Israel. Se casa con Rajel y Lea, y trae al mundo a la mayoría de sus hijos (éstos son los padres de las futuras tribus con las que se formó el pueblo de Israel). Yaacov atraviesa muchas pruebas y desafíos, mantiene lealtad y dedicación a su identidad, y finalmente, recibe la orden de abandonar el exilio. Regresa a la Tierra de Israel para continuar su misión, y la misión de todo el pueblo, en la Tierra Santa.
5. “Esta vez agradeceré al Señor – por eso le puso por nombre Yehudá”. En la Parashá, Lea nombra a su cuarto hijo Yehudá, y también nos otorga a nosotros nuestro nombre: judíos. El pueblo judío recibe su nombre a partir del agradecimiento, del sentimiento constante de gratitud y aprecio.
¡Shabat Shalom!
















