Sivan Rahav Meir
¿Cómo define la Torá el éxito? Presta atención: así se nos relata acerca de Yosef, el Justo, que fue vendido como esclavo en Egipto:
“Y Di’s estuvo con Yosef, y fue un hombre exitoso,
él servía en la casa de su amo, el egipcio.
Y vio su amo que Di’s estaba con él (con Yosef) y que Di’s hacía prosperar todo lo que hacía…
Y Di’s bendijo la casa del egipcio a causa de Yosef, y la bendición de Di’s se realizaba en todo lo que él tenía, tanto en la casa como en el campo.”
Yosef fue vendido como esclavo a Potifar, el egipcio. ¿Cómo un esclavo puede ser considerado un hombre exitoso? Pues bien, él prospera y avanza porque su jefe ve que Di’s está con él en todo, y esto trae éxito y bendición tanto a la casa como al campo. Tiene éxito porque lleva consigo, a su trabajo, sus valores; ya que, en medio de una cultura de idolatría de Egipto, él recuerda constantemente su fe y vive de acuerdo con ella. Tiene éxito porque quien se encuentra con él —en realidad— se encuentra, a través de él, con Di’s.
El primer “hombre exitoso” en la Torá nos enseña a preguntarnos: ¿Estamos conectados con nuestros valores, con nuestra fe? ¿Y hasta qué punto los llevamos con nosotros a cada lugar al que llegamos?
Que seamos personas exitosas, de verdad.
















