Sivan Rahav Meir
Eran las 12:30 del mediodía. El evento femenino de ayer en honor a Rosh Jodesh Adar había comenzado oficialmente a las 11:00. Yo ya había terminado de hablar sobre la alegría, la cantante Rika Razel seguía cantando dentro del salón, y yo estaba a punto de salir de la sinagoga “Yeshurún” en Jerusalem.
Pero entonces tuve el mérito de ver a las mujeres que llegaron tarde, hacia el final del evento, y fue fascinante:
“Uf, llegué tarde, ¡ya no tiene sentido entrar!”, dijo decepcionada una mujer y se fue. Pero detrás de ella entraron una abuela y su nieta diciendo: “No importa, alcanzaremos lo que alcancemos, lo importante es que llegamos”.
Luego vinieron dos amigas: “¡Te dije que vinieras en coche y no tomaras el tren!”,
frente a otras amigas que llegaron con la actitud de: “Adelante, vayamos al mercado Majané Yehúda a pasar un día divertido”.
Un muestrario fascinante de mujeres que entienden que se lo perdieron, que captan la situación, pero eligen cómo reaccionar. Y cuán importante es esta elección.
En Rosh Jodesh Adar, el mes de la alegría, realmente vi con mis propios ojos cómo la elección de cómo contarnos a nosotras mismas la historia influye inmediatamente en nuestro estado de ánimo, determina si nos alegraremos frente a la situación.
Y esto es cierto, por supuesto, en cualquier circunstancia: cómo encajamos cada pequeño evento dentro de la interpretación general de la vida — la elección entre:
“Me lo perdí, y eso también significa que soy un fracaso, siempre”, o: “No pasa nada, vamos a sacar lo bueno de lo que hay”.
De último terminó con dos adolescentes estadounidenses que están estudiando este año en Israel. Llegaron exactamente a las 12:50, justo antes de la última canción.
“¡Sí! ¡Ésta es la canción que más me gusta!”, gritó una de ellas y entró con alegría.
Entonces, ¿qué es la alegría? ¿Y cómo se llega a ella? Éste era el tema de mi conferencia, pero la lección para Rosh Jodesh Adar la recibí yo ayer, de camino hacia la salida.
Nos volveremos a ver en el evento de Rosh Jodesh Nisán. Intenten no llegar tarde, pero si lo hacen…
















