Bella Kirschner
Con la edad, lamentablemente es muy común que los profesionales médicos y otras personas se dirijan directamente a los hijos adultos o a los cuidadores, ignorando al paciente anciano que tienen delante. En el fondo de esta situación subyace la suposición de que la edad ha debilitado demasiado a los adultos mayores o ha provocado un deterioro cognitivo que les impide responder, recordar o tomar decisiones por sí mismos.
Como gestora de atención geriátrica en el área metropolitana de Nueva York, Bella Kirschner ayuda a las personas mayores y a sus familias a afrontar las complejidades del envejecimiento. Explica que la discriminación por edad, la creencia de que las personas mayores tienen limitaciones físicas, cognitivas o sociales inherentes, puede minar su confianza, autonomía y calidad de vida en general. Hablamos con Bella sobre las formas más comunes en que se manifiesta la discriminación por edad en nuestras comunidades y cómo podemos garantizar que las personas mayores reciban el respeto y la dignidad que merecen.
OU: ¿Cuáles son algunas de las formas comunes en que las personas, sin querer, hacen que los adultos mayores se sientan ignorados, menospreciados o infantilizados, y dónde suele ocurrir esto con mayor frecuencia?
BK: La discriminación por edad suele aparecer en las interacciones cotidianas, entre ellas:
- Entornos médicos: Como se mencionó anteriormente, los médicos o el personal hablan con los familiares o asistentes en lugar de con el adulto mayor.
- Interacciones sociales/familiares: Amigos o parientes completan la conversación con palabras o pensamientos sin darle tiempo al anciano para responder.
- Eventos comunitarios/de la sinagoga: Los adultos mayores pueden ser ignorados en los comités, las invitaciones o los consejos, a pesar de toda una vida de sabiduría.
- Situación económica: El personal o la familia pueden suponer que las dificultades auditivas de una persona mayor equivalen a un deterioro cognitivo, lo que limita innecesariamente su independencia.
- Toma de decisiones: Las decisiones se toman por los adultos mayores, en lugar de con ellos, incluso cuando son plenamente capaces de participar.
- Tareas diarias en el hogar: Los cuidadores o familiares pueden hacerse cargo de tareas que las personas mayores pueden realizar de forma segura por sí mismas o restringir su independencia económica.
Aunque bien intencionadas, estas conductas pueden resultar despectivas y profundamente humillantes.
OU: Si alguien quiere mejorar sus interacciones diarias con las personas mayores, ¿cuáles son sus principales recomendaciones y errores a evitar para que se sientan vistas, escuchadas y respetadas?
BK: Esto es lo que hay que hacer:
- Hable directamente con las personas mayores y permítales responder por sí mismas en entornos médicos o familiares.
- Dé tiempo a las personas mayores para que organicen sus ideas, especialmente a aquellas que han sufrido un derrame cerebral, padecen Parkinson o demencia.
- Pide la opinión de las personas mayores y valora su experiencia vital; tienen sabiduría que compartir.
- Anime a las personas mayores a ser independientes en las tareas cotidianas, incluso en las más pequeñas, como ir de compras o elegir ropa.
- Ofrezca amistad y amabilidad sinceras. Muchos adultos mayores se sienten muy solos y anhelan conexiones significativas que vayan más allá de saludos superficiales.
Esto es lo que no hay que hacer:
- Supongamos que la dificultad auditiva equivale a una limitación cognitiva.
- Realizar tareas que las personas mayores puedan hacer por sí mismas de forma segura.
- Tomar decisiones innecesarias en nombre de una persona mayor, especialmente en lo que respecta a cuestiones financieras o de estilo de vida.
- Suponga que conoce los deseos a largo plazo de un ser querido mayor con respecto a su situación de vivienda. Pregúntele.
- No desestime el cambio de opinión de una persona mayor respecto a decisiones tomadas en el pasado. Escuche sus inquietudes.
En resumen: Recuerde el principio de la Torá de honrar a nuestros mayores. Escuche. Sea paciente. Dé a las personas mayores el mayor control y capacidad de decisión posible, siempre que sea seguro. Demuestre dignidad, compasión y respeto.
*Bella Kirschner cuenta con más de 24 años de experiencia en el ámbito de la geriatría. Como cuidadora de sus propios padres —su madre, superviviente del Holocausto con Alzheimer, y su padre, de 95 años, veterano residente en una residencia—, aporta una perspectiva personal a cada proyecto profesional. Durante la última década, ha dirigido su propia consulta de gestión de cuidados geriátricos, ayudando a las personas mayores a mantener su independencia, dignidad y tranquilidad.
(OU)
















