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Las lágrimas que se elevan hacia el cielo

Las lágrimas que se elevan hacia el cielo

Sivan Rahav Meir

Con motivo del Día del Recuerdo que se conmemora hoy en Israel, me enviaron muchísimas historias sobre los caídos, y es imposible abarcar tanto la cantidad como el valor. Por esto intentaremos honrarlos a todos a través de una breve pero conmovedora cita. Presten atención a la siguiente frase que aparece en el Talmud:

“Todo aquel que derrama lágrimas por una persona íntegra – el Santo, bendito sea, las cuenta y las guarda en Su tesoro”.

Quien llora y se entristece al escuchar sobre las personas santas que cayeron, debe saber que cada una de sus lágrimas es contada y preservada allá arriba. Hay valor en nuestra tristeza y en nuestro dolor y las lágrimas generan un impacto en lo alto.

No son simplemente lágrimas en un momento de tristeza, lágrimas por cosas pequeñas o insignificantes, y tampoco es un llanto de desesperación o pesimismo. Es un dolor conectado a algo eterno, con personas a quienes el mal absoluto marcó como enemigos judíos, con vidas cuya luz en el mundo se apagó y de las cuales aprendemos y con las que nos relacionamos. Estas son cosas muy profundas en nuestra alma y en nuestro pueblo.

Cuando nos entristecemos por las cosas correctas, Dios está con nosotros, contando cada lágrima. Nuestras lágrimas no son una señal de debilidad. Todo lo contrario, son testimonio de la fuerza de nuestra conexión con lo bueno, con lo sagrado. El dolor también es un compromiso de salir de él, de continuar el camino de los caídos y de iluminar el mundo.

Una vez escuché algo hermoso: estas lágrimas no caen hacia abajo, sino que ascienden hacia arriba.

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