Una comisión real australiana que investiga el tiroteo antisemita ocurrido en diciembre en Bondi Beach ha expresado serias preocupaciones sobre la conducta de la policía de Nueva Gales del Sur.
Un informe preliminar publicado el jueves revela que la comunidad judía emitió advertencias claras y específicas sobre una amenaza creíble para los participantes del evento tan sólo unos días antes del ataque.
El informe citaba un correo electrónico de un grupo de seguridad judío a la policía local, en el que se indicaba explícitamente que la alerta de seguridad para la comunidad judía en Nueva Gales del Sur había sido evaluada como “ALTA”.
“Es probable que se produzca un ataque terrorista contra la comunidad judía de Nueva Gales del Sur, y existe un alto nivel de difamación antisemita”, advirtió el Grupo de Seguridad Comunitaria (CSG).
A pesar de esta alerta directa, la policía declaró que no podía asignar agentes permanentes para garantizar la seguridad del evento, ofreciendo únicamente “patrullas móviles” periódicas para “supervisar y controlar el evento”.
Además de poner al descubierto este grave fallo, la comisión pidió reformas estructurales radicales en el aparato de seguridad australiano, incluida la revisión de las unidades antiterroristas, con especial atención a una mejor coordinación entre los organismos, una mayor integración de los grupos de trabajo y un mejor acceso a la inteligencia y al intercambio de información en tiempo real.
El informe también instó a la policía a considerar seriamente la posibilidad de reforzar significativamente la seguridad en los eventos judíos de repercusión pública, con el fin de prevenir ataques similares en el futuro.
















