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¿Cuál es la mayor victoria del instinto del mal?

¿Cuál es la mayor victoria del instinto del mal?

Sivan Rahav Meir

Estas son algunas palabras que dijo antes de la fiesta de Shavuot, Ziva Meir, quien además es mi suegra:

“En el libro Netivot Shalom está escrito: ¿Qué es lo más grave? ¿Cuál es la cuestión más difícil en la cual el instinto del mal nos vence? ¡Hacernos pensar que no somos especiales! Lo peor es que una persona viva como si no hubiera ningún propósito especial en su existencia.

Las porciones de la Torá que leemos antes de la festividad de Shavuot, la festividad de la entrega de la Torá, detallan cómo cada tribu tiene una bandera que simboliza la función específica que recibió, su camino único y su importancia. Ésta es una enseñanza importante: para enfrentar los desafíos de la vida, cada persona debe saber e interiorizar: tengo un lugar. Justo antes de recibir la Torá, cada uno necesita primero saber que tiene una misión personal y tiene importancia.

Cada mujer debe saber darse un lugar a sí misma. Hay la historia de una madre que se encerró en la cocina para tomar tranquilamente una taza de café. Los niños golpearon la puerta y ella les dijo: ‘Les estoy preparando una mamá’. Ella tiene razón. No serás una buena madre, esposa ni }persona si no haces un espacio para ti misma, si no entiendes que eres importante y que cumples una función importante.

Es increíble que esto sea lo que la Torá viene a enseñarnos justo antes de que tengamos el mérito de recibirla. Porque si yo no tengo un lugar en el mundo, no puedo recibir la Torá ni conectarme con nada. Si simplemente soy sólo una más, ¿qué relación podré tener con algo tan grande? Pero, en el momento en que recuerdo que hay una misión única solo para mí, que soy parte de algo grande, logro conectarme con cosas grandes y recibir la Torá como merecemos.

Así que sentir que soy hijo de un rey, hija de un rey, que tengo una misión, es la mejor preparación para la festividad de Shavuot”.

Jag Sameaj, Feliz Fiesta.

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