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Rambán en la Parashá: ¿Vivir en la tierra de Israel es un mandamiento bíblico?

Rambán en la Parashá: ¿Vivir en la tierra de Israel es un mandamiento bíblico?

Yonatan HaLevi

En la porción de la Torá de esta semana, Parashat Masei, la Torá dice: “Tomaréis posesión de la tierra y habitaréis en ella, porque yo os la he dado para que la poseáis”. (Números 33:53)

Najmánides (el Rambán) explica:

En mi opinión, éste es un mandamiento positivo. Di’s les ordena habitar en la tierra y heredarla porque Él se la ha dado. No deben rechazar la herencia del Señor. Si consideraran conquistar y establecerse en otra tierra, como Sinar o Asiria, estarían transgrediendo el mandato de Di’s.

Ésta es también la base del gran énfasis que nuestros Sabios pusieron en la mitzvá de vivir en la Tierra de Israel y en la prohibición de abandonarla. Por esta razón, el Talmud dictamina que, si una esposa se niega a mudarse con su esposo a la Tierra de Israel, o si un esposo se niega a mudarse con su esposa, quien se niega es considerado rebelde. Es en este versículo donde se nos ordena respecto a esta mitzvá, pues constituye un mandamiento positivo.

La Torá repite este mandato en muchos pasajes, como por ejemplo: “Venid y poseed la tierra” (Deuteronomio 1:8).

Esta discrepancia también se refleja en la enumeración de las 613 mitzvot. Mientras que Maimónides (el Rambam) no considera el asentamiento en la Tierra de Israel como uno de los 613 mandamientos positivos, Nahmánides (el Rambán) lo incluye explícitamente entre ellos.

El rabino Yehuda Margolin, en su libro Al pie del Rambán, explica que el Rambán no sólo enseñó esta interpretación, sino que la vivió. En un sermón pronunciado en Rosh Hashaná tras su llegada a la Tierra de Israel, describió con profunda emoción cómo el cumplimiento de esta mitzvá lo impulsó, ya en la vejez, a dejar España, abandonar su hogar y su familia, y emprender el viaje a la Tierra de Israel, que en aquel entonces estaba prácticamente desolada.

En sus propias y conmovedoras palabras, dijo: “Esto fue lo que me sacó de mi país y me desarraigó de mi lugar. Dejé mi hogar, abandoné mi herencia. Me convertí en un cuervo para mis hijos y cruel con mis hijas”.

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