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“Este año ayunaré por primera vez en Tishá BeAv”

“Este año ayunaré por primera vez en Tishá BeAv”

Sivan Rahav Meir

“Hola, Sivan. Me llamo Shani Levin, y esta noche ayunaré por primera vez en Tishá BeAv. Tengo 21 años, soy de Tel Aviv. Hasta hace poco trabajaba como cantinera en el Shuk HaCarmel -el mercado Carmel, incluso los viernes por la noche… Dejé de trabajar en Shabat y comencé a aprender un poco más sobre el Shabat y sobre otros temas del judaísmo.

¿La verdad? No sabía mucho sobre Tishá BeAv. Siempre ayunaba en Yom Kipur y hacía peticiones personales para mí, incluida la petición de finalmente poder formar mi propio hogar. De repente escuché que existe un día de ayuno por el Templo – la casa de Di’s. Entonces me pregunté: ¿cómo puedo pedir por una casa para mí y no preocuparme por la Suya, por el Templo Sagrado, que fue destruido en este día?

A veces veo videos y titulares de noticias que me hacen sentir muy mal. Siento que vivimos una especie de exilio, una guerra entre hermanos, Di’s no lo permita. No quiero ser indiferente a esto. Me importa. Mi ayuno es mi respuesta a esta realidad, al odio gratuito que, según la tradición, provocó la destrucción del Templo.

Tengo una compañera de estudio que es religiosa, la cual conocí a través de la organización Késher Yehudi (“Conexión Judía”). Estudiamos juntas y hemos repasado las leyes de este día. Aprendí todo desde el principio, como una niña; por ejemplo, que el ayuno dura un día completo, igual que el ayuno de Yom Kipur. Comienza hoy, al anochecer y termina mañana, después de la salida de las estrellas. También preparé unos zapatos que no son de cuero, porque en Tishá BeAv no se usan zapatos de cuero, y empecé a prepararme la comida previa al ayuno. Esta noche mi compañera de estudio me sorprendió trayéndome sopa y arroz para antes del ayuno, y eso realmente me conmovió.

Escucho que hay muchas otras personas que tampoco conocían este día, porque siempre cae durante las vacaciones de verano, en julio, pero ahora sienten que les importa más. Todavía no conozco bien la Meguilat Eijá – el Libro de Lamentaciones que se lee en Tishá BeAv, ni las todas lamentaciones y todas las prácticas de este día, pero me emociona muchísimo unirme a nuestra gran historia.

Dicen que cada buena acción puede acercar la redención. Quizás lo que faltaba era precisamente este acto mío.”

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