Sivan Rahav Meir
1-Hoy es el ayuno de Tishá BeAb del año 5786 en el calendario hebreo. En este día se guarda luto por la destrucción del Primer y del Segundo Templo de Jerusalem, así como por muchas otras tragedias que marcaron el pueblo de Israel y que ocurrieron en esta fecha.
2-En Tishá BeAb no se come ni se bebe, no se toma baño por placer, no se usan zapatos de cuero, no se escucha música y se evitan las actividades alegres o festivas. Es como si todo un pueblo guardara luto junto, compartiendo un mismo duelo.
3-Como expresión del duelo por la destrucción del Templo —es decir, del reconocimiento de que el mundo y nosotros aún no hemos alcanzado un estado de plenitud y perfección—, no se acostumbra a saludar diciendo “shalom” (paz). Asimismo, dado que el estudio de la Torá produce alegría, en este día tampoco se estudia Torá, salvo los pasajes relacionados con la destrucción del Templo y el duelo.
4-En la noche de Tishá BeAb y en la mañana siguiente, tanto en las sinagogas como en los hogares, se lee el Libro de las Lamentaciones (Meguilat Eijá), que describe la destrucción de Jerusalem. También se acostumbra a sentarse en el suelo y recitar kinot, poemas litúrgicos de duelo compuestos a lo largo de las generaciones en memoria de las distintas tragedias que ha vivido el pueblo de Israel.
5-Este día y sus prácticas de duelo no tienen como objetivo simplemente entristecernos o desanimarnos. Es importante dar espacio al dolor y al duelo para aprender de los errores que condujeron a la destrucción y corregirlos. Nuestros sabios enseñaron: “Todo aquel que está de luto por Jerusalem será digno de presenciar su alegría.” Es decir, quien entiende el significado de la tragedia, participa sinceramente del duelo y se entristece por las razones correctas, también merecerá alegrarse verdaderamente por las cosas que son realmente importantes.
Que tengamos buenas noticias.















