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Codicia, pero sin malicia

Codicia, pero sin malicia

Compraron unos muebles a un conocido que está por mudarse a Israel, y preguntan si al hacerlo transgredieron la prohibición de codiciar los bienes ajenos.

Pregunta

¡Hola! Un buen amigo mío está por hacer aliá: se va a vivir a Israel con su familia. Como hay muchas —muchísimas— cosas que no puede llevarse, comenzó a venderlas, básicamente de dos maneras: una, publicando en sus redes las cosas que tiene para vender; y la otra, abriendo su casa a amigos y vecinos para que pasen, vean todo lo que hay y, eventualmente, compren lo que les sirva. Hace unos días, mi esposa y yo fuimos a su casa, pues recordábamos que tenían algunos muebles lindos y de buena calidad que probablemente podrían servirnos para la nuestra. Efectivamente, así fue, y decidimos comprarles algunos, que ya hemos instalado.

Después de instalarlos, nos surgió la siguiente pregunta: ¿hemos transgredido la prohibición de codiciar los bienes ajenos? Nosotros ya sabíamos desde antes que esos muebles nos gustaban, y luego los adquirimos. La verdad es que, durante años, cuando los veíamos en reuniones familiares, cumpleaños, etc., simplemente nos parecían estéticamente lindos y nunca pensamos en tenerlos, porque les pertenecían a ellos. Sin embargo, ahora tuvimos la oportunidad de comprarlos y justamente decidimos hacerlo porque nos parecían lindos, lo que genera nuestra duda. Y la segunda pregunta es: si efectivamente transgredimos la prohibición, ¿deberíamos devolvérselos? ¡Gracias!

Respuesta

¡Hola! La Halajá indica que cuando una persona ve algo que no se encuentra a la venta, y piensa en alguna forma de hacerse de ese objeto, transgrede la prohibición de codiciar los bienes del prójimo. Sin embargo, cuando algo está a la venta y uno lo compra, no hay ninguna prohibición de adquirirlo, incluso si de antes lo codiciaba. Por lo tanto, dado que estos muebles estaban a la venta (y ustedes no los codiciaban, sino que simplemente apreciaban su estética), entonces no transgredieron dicha prohibición al adquirirlos. ¡Gracias!

Querido lector: nuestros sabios nos enseñan que no debemos deducir Halajot, ni hacer comparaciones, sin conocer profundamente el tema. Si tienes dudas
de cómo hacer en tu caso, por favor, consulta con tu Rabino.

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