Sivan Rahav Meir
La Parashá de esta semana, Parashat Shoftim, comienza con el siguiente mandamiento:
“Pondrás jueces y policías para ti en todas tus ciudades.”
En primer lugar, se trata del mandamiento de establecer sistemas de justicia y de policía que funcionen correctamente. Pero este mandato también se aplica a cada uno de nosotros, a nivel personal: cada hombre y cada mujer tiene la responsabilidad de poner para sí mismo jueces y policías, es decir, un sistema de autocrítica.
Así lo explicó el rabino Mordejai Shainberger, en una maravillosa interpretación que estudiamos ayer en la clase semanal dada a la comunidad “Mitjadshot”:
“Cada persona tiene varias puertas que la conectan con el mundo: la puerta de la visión, que son los ojos; la puerta de la audición, que son los oídos; la puerta del habla, que es la boca; la puerta del olfato, que es la nariz; y la puerta del tacto, que son las manos y los pies.
Cada uno de nosotros debe poner jueces y policías en todas estas puertas: purificarlas, santificarlas, y utilizarlas correctamente.
Por ejemplo: cada mirada que dirijo debería ir acompañada de la pregunta: ¿esto me conduce hacia el bien o, por el contrario, me aleja de él?
O, por ejemplo: existe el escuchar que nos conduce a una transgresión, como escuchar calumnias y chismes; y existe una escuchar que conduce a una mitzvá, a algo bueno, como lo es el escuchar clases de Torá.
Y lo mismo ocurre con la boca: hay palabras nuestras que hacen daño, y hay palabras que traen bendición al mundo”.
Que tengamos el mérito de prestar más atención a nuestras “puertas”, de cuidarlas y protegerlas como corresponde.















