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Un giro a favor de Israel está arrasando partes de América Latina

Un giro a favor de Israel está arrasando partes de América Latina

Shlomo Hodges

Israel y Honduras firmaron el domingo un memorando de entendimiento para profundizar la cooperación en materia de defensa, en un contexto de continuo fortalecimiento de los lazos entre Israel y varios gobiernos de Centroamérica y Sudamérica.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y el secretario de Defensa hondureño, Enrique Rodríguez Burchard, firmaron el acuerdo durante una reunión en Israel. Este establece un marco para la cooperación en materia de defensa a largo plazo y se basa en la relación de seguridad ya existente entre ambos países. Honduras ya cuenta con una embajada en Jerusalén, siendo uno de los pocos países que mantienen dicha sede.

Colombia ofrece un ejemplo aún más contundente. El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán a principios de este mes, convirtiendo a Colombia en el segundo país, después de Estados Unidos, en adoptar formalmente esa postura. El gobierno colombiano citó la importancia estratégica del territorio para la seguridad de Israel en medio de la continua inestabilidad regional.

Esta decisión supone un giro radical respecto al expresidente Gustavo Petro, quien rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2024 a raíz de la guerra en Gaza. Desde que asumió el cargo, De la Espriella se ha esforzado por reconstruir los lazos. Ambos gobiernos acordaron restablecer las relaciones diplomáticas plenas, intercambiar embajadores, eliminar los requisitos de visado, reanudar las exportaciones de carbón colombiano a Israel y trasladar la embajada de Colombia a Jerusalén. Colombia también acordó retirarse de la demanda interpuesta por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

Bolivia experimentó un cambio similar. Restableció relaciones diplomáticas con Israel en diciembre de 2025, tras la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz, revirtiendo la decisión del gobierno anterior de romper lazos durante la guerra de Gaza. Su administración también eliminó los requisitos de visa para los viajeros israelíes como parte de un cambio más amplio en la política exterior boliviana.

Otros gobiernos han fortalecido los lazos existentes con Israel. Costa Rica firmó un acuerdo de libre comercio con Israel en diciembre de 2025, que aún requiere ratificación legislativa. Desde que asumió el cargo, la presidenta Laura Fernández ha apoyado una relación más estrecha con Israel y ha expresado su disposición a elevar la representación diplomática de Costa Rica en Jerusalén a la categoría de embajada.

En otros lugares, los gobiernos que ya mantenían relaciones amistosas con Israel han seguido profundizando esos lazos. Argentina se ha convertido en uno de los aliados más firmes de Israel en la región bajo la presidencia de Javier Milei. Milei ha manifestado repetidamente su apoyo a Israel y se ha comprometido a trasladar la embajada argentina a Jerusalén cuando las condiciones lo permitan.

Paraguay ya ha dado ese paso. El presidente Santiago Peña reabrió la embajada del país en Jerusalén en diciembre de 2024, restableciendo una presencia diplomática que anteriormente se había trasladado a Tel Aviv.

Quizás el acontecimiento más inesperado provenga de Venezuela, uno de los críticos acérrimos de Israel en América Latina. Caracas y Jerusalem acordaron la semana pasada establecer un mecanismo para servicios consulares tras una ruptura diplomática de 17 años. Si bien los dos países no han restablecido plenamente las relaciones diplomáticas, el acuerdo representa una ruptura significativa con los años de alineación de Venezuela con Irán.

Los cambios políticos internos son una parte fundamental de esta reconfiguración. Varios gobiernos elegidos recientemente se han inclinado hacia la derecha, al tiempo que buscan estrechar relaciones con Estados Unidos, Israel o ambos.

Israel también ha convertido a América Latina en una prioridad diplomática. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, designó 2026 como un año de enfoque estratégico en América Latina, mientras que Israel y Estados Unidos han creado un grupo de trabajo conjunto destinado a fortalecer los lazos en toda la región.

Brasil podría convertirse en la prueba decisiva de esta tendencia. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección frente a un grupo de candidatos liderado por el senador de derecha Flávio Bolsonaro, y las encuestas recientes muestran que la contienda se estrecha de cara a la primera vuelta del 4 de octubre. Las relaciones de Brasil con Israel se han deteriorado bajo el mandato de Lula, quien retiró al embajador del país de Israel en 2024 y posteriormente se unió al caso de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

Una victoria de Bolsonaro podría suponer otro revés importante. Flávio Bolsonaro se ha comprometido a trasladar la embajada de Brasil a Jerusalén durante los primeros seis meses de su presidencia y ha abogado abiertamente por restablecer lazos más estrechos con Israel. El primer ministro Benjamín Netanyahu también ha respaldado públicamente su campaña. Como el país más grande de Latinoamérica, un acercamiento de Brasil a Israel fortalecería significativamente la posición de Israel en la región.

Esta tendencia no se extiende a toda la región. Nicaragua mantiene una postura abiertamente hostil hacia Israel, mientras que otros gobiernos latinoamericanos siguen adoptando posiciones más críticas respecto al conflicto israelí-palestino. No obstante, los recientes acontecimientos en Honduras, Colombia, Bolivia, Costa Rica e incluso Venezuela apuntan a una mejora significativa en la posición diplomática de Israel en algunas partes de América Latina.

(Hidabroot)

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