Sivan Rahav Meir
1- Esta noche, con la entrada de Shabat, comienza la festividad de Sucot. Entramos en una semana, en un hogar nuevo y sagrado: la sucá, la cabaña. Ella nos recuerda las sucot en las que vivieron nuestros antepasados durante el largo viaje de Egipto a la Tierra de Israel. Esta noche se encienden velas, especiales de la festividad, se recita un kidush especial y luego se lleva a cabo la comida festiva. También se pronuncia la bendición por sentarse en la sucá. El sábado por la mañana no se leerá en la Torá la Parashá semanal, sino una lectura relacionada con las festividades.
2- El domingo por la mañana, comenzaremos a cumplir la mitzvá de Arbat Haminim -la mitzvá de las Cuatro Especies-. Se toman juntos el etrog -la cidra-, el hadas -el mirto, el lulav -la rama de palmera- y la aravá -el sauce-, y se recitará la bendición sobre las Cuatro Especies a cada día en el transcurso de la festividad. Hay un profundo significado en esta unión de las cuatro especies: representan a todos los tipos de judíos, pero también las distintas dimensiones que existen dentro de nuestra propia alma.
3- Sucot es llamado “el tiempo de nuestra alegría”. Es la única festividad sobre la cual la Torá dice: “Y te alegrarás en tu festividad”. A pesar de las dificultades y los desafíos que han existido en todas las generaciones, tenemos una verdadera mitzvá de alegrarnos durante estos días. De conectarnos con la eternidad, con la gran historia y con lo que la sucá viene a enseñarnos. En nuestras oraciones agregamos numerosas plegarias especiales, entre ellas el Hallel, compuesto por capítulos festivos de los Salmos. También existen muchas otras costumbres, como la Simjat Beit Hashoevá, celebraciones llenas de alegría, música y cantos que tienen lugar cada noche, en recuerdo de la gran alegría que se vivía en el Templo durante los días de la festividad.
4- Durante cada uno de los siete días de la festividad, “llegan” a la sucá invitados especiales: conocidos como los siete “Ushpizin”.
Abraham nuestro patriarca; Isaac, nuestro patriarca; Jacob, nuestro patriarca; Yosef el justo; Moisés, nuestro maestro; Aarón, el sacerdote; y el rey David. Existe una fórmula especial que se recita al invitar a los Ushpizín cada día. Cada vez nos encontramos con el mensaje de uno de estos invitados y con el contenido espiritual que nos legó. Por ejemplo, esta noche el ushpizin es Abraham, nuestro patriarca. De él hemos recibido la fe y el valor para mantenerla frente a todo el mundo; la bondad y la hospitalidad; la capacidad de influir en los demás, y mucho más.
Esta no es una festividad solamente para los niños. Contiene mensajes de gran profundidad. El rabino Jonathan Sacks escribe: “La festividad de Sucot nos recuerda que no necesitamos vivir en un palacio para ser felices. La sucá, esta pequeña cabaña llena de sencillez y humildad, se revela durante la festividad como mucho más hermosa que todas las lujosas casas de piedra, porque en Sucot no hay diferencia entre el más rico y el más pobre. Esta festividad es como un taller de una semana que nos enseña a alegrarnos de la manera correcta”.
Shabat Shalom y Jag Sameaj – Buena Festividad.
















