Sivan Rahav Meir
Hoy se celebran elecciones en Israel. Por supuesto, es algo muy importante, pero pensemos cuánto tiempo, energía y dinero se han invertido en esta elección nuestra: ¿qué voto depositar en la urna? Meses de campañas, encuestas, entrevistas, programas especiales de televisión y mucho más.
Sin embargo, esta palabra tan importante, elecciones, no se limita únicamente a las urnas. Tenemos el derecho de elegir en muchísimos otros ámbitos importantes de nuestra vida.
Parece que precisamente esta mañana vale la pena recordar las hermosas palabras de Maimónides, quien nos recuerda que no somos simplemente personas que se dejan llevar por la corriente: somos personas que elegimos.
“A cada ser humano se le concede la libertad de elegir: si desea inclinarse hacia el buen camino y ser justo, tiene esta posibilidad; y si desea inclinarse hacia el mal camino y ser malvado, también tiene esta posibilidad”.
Tomemos la palabra más popular en Israel en este momento —“elecciones”— y ampliemos su significado para incluir todas las demás elecciones que hacemos: cómo nos comportaremos y cómo hablaremos; qué clase de padres seremos para nuestros hijos y qué clase de hijos seremos para nuestros padres; qué clase de pareja seremos, qué clase de amigos y qué clase de vecinos.
Nuestra libertad de elegir no termina con la papeleta que depositaremos hoy en las urnas. Continúa en cada instante de nuestra vida. También ahora.
Que sepamos elegir correctamente, siempre.














