Sivan Rahav Meir
Lea por un momento las siguientes frases: “Esta vez realmente exageró!” “¡Realmente odio la berenjena!”, “Fue maravilloso, realmente maravilloso”. La palabra realmente deja en claro que las cosas son auténticas, realistas, nítidas y verdaderas. Aclara la seriedad de toda la sentencia.
En el estudio diario del Libro del Tanya, libro fundamental del movimiento jasídico, llegamos ayer a una frase asombrosa: “Y la segunda alma en Israel – es realmente una parte de D-s”. Rabi Schneur Zalman de Liadi, autor del libro del Tanya, parece ser que quiere que pongamos atención a este punto de manera especial.
Ya estamos acostumbrados a decir que fuimos creados a imagen de D-s, que hay una chispa divina y sagrada en cada uno de nosotros. ¿Pero lo internalizamos, o simplemente lo decimos como algo retorico, de manera automática, sin pensar? ¿Nos damos cuenta de que, junto a nuestra alma animal, junto al instinto del mal, hay una segunda alma -y ella es realmente una parte divina y suprema, una parte del Creador Infinito-? Y si esa parte existe en nosotros, ¿cómo hacerla crecer y hacer que sea ella la que nos dirija?
Uno puede vivir 120 años sin prestar atención a esta parte de divinidad que se encuentra dentro de nosotros y también dentro de los demás. Janucá, la fiesta de la luz, es un buen momento para recordar esta luz interior que existe en nosotros. Que existe realmente.
















