Foto: Avital Salzman y su esposo con sus trillizos recién nacidos. Crédito de la foto: Cortesía.
Mientras la guerra de supervivencia de Israel se desarrolla en siete frentes y la nación entera está lidiando con la ansiedad y la pérdida, Avital Salzman y su esposo, un combatiente en las reservas de las FDI, fueron bendecidos a principios de este mes con trillizos, un regalo de lo Divino que promete un futuro brillante y feliz para el pueblo judío en su tierra natal.
En declaraciones a Naomi Rahelis del Canal 14, Avital, que cuidó de sus otros tres hijos durante el embarazo, mientras su marido luchaba en el frente, declara: “Los intentos de hacernos daño sólo traerán nueva vida al mundo”.
“En un año en el que el pueblo de Israel perdió a tantos héroes, un año en el que enviamos a nuestros maridos e hijos a luchar para preservar nuestras vidas, tuve el privilegio de traer nuevas vidas al mundo”, afirma.
Avital pasó muchos meses en casa con sus hijos mientras su marido luchaba en el frente hasta que la hospitalizaron para salvar a los tres fetos. “Pero no lo vemos como si estuviéramos en peligro, Di’s no lo quiera”, afirma. “Al contrario, durante todo el proceso pensamos en lo que estábamos ganando”.
Según Avital Salzman, sus hijos se benefician de que su padre sea fuerte y heroico, de que su madre proteja a sus nuevos hermanos en el camino y de que sean criados en los valores del pueblo judío según la ley judía en la Tierra de Israel.
“Los anhelos que teníamos el uno por el otro, los anhelos por los niños, los anhelos de los niños por su padre que luchó y su madre que estuvo hospitalizada, son anhelos buenos, no fáciles, pero las razones son buenas y, si Dios quiere, los resultados son buenos”, dice la nueva madre de trillizos.

Foto: Avital Salzman y su esposo saliendo del hospital con sus trillizos recién nacidos. / Cortesía
Avital, invitada frecuente en podcasts espirituales femeninos, añade una nota mística al triple nacimiento: “Cuando nacieron nuestros trillizos, una niña y dos niños, el vecindario hablaba de cómo en nuestra calle habíamos perdido a una niña y dos niños en la guerra. Uno de ellos era Amichai Oster Hy’d, en cuyo honor pusimos nombre a uno de nuestros hijos. Además, el batallón de reserva de mi marido perdió a tres héroes, entre ellos la comandante del batallón, Nati Alkobi Hy’d”, comenta, y añade: “Así que realmente sentimos el derecho no solo de luchar por la vida en el campo de batalla, sino también de luchar para traer nueva vida al mundo, una vida que recibimos como regalo de Dios por el mérito de nuestra nación, con la responsabilidad de protegerlos, darles a luz y criarlos para que sean parte de la futura generación que ya está aquí”.
Añade que en tiempos de los Macabeos se luchaba por la pureza familiar, para seguir teniendo hijos judíos: “Así es en todas las fiestas, y eso es lo que dicen todos los supervivientes del Holocausto, que nuestra victoria es la continuidad del pueblo judío”.
Avital cree que empezó incluso antes, cuando éramos esclavos en Egipto, nos hacían trabajar duro y arrojaban a nuestros primogénitos al Nilo, pero las mujeres justas del pueblo judío no se dieron por vencidas, y “cuanto más eran oprimidas, más se multiplicaban y se extendían (Éxodo 1:12), y nosotras continuamos dando a luz”.
















