Investigadores israelíes desarrollaron un método para convertir la fruta «fea» -los miles de toneladas de productos que se descartan por cuestiones de tamaño o estéticos- en un polvo rico en nutrientes que, de paso, ofrece una solución al desperdicio de alimentos.
Estimaciones de organismos internacionales señalan que cada año se desperdician más de mil millones de toneladas de comida, lo que equivale a aproximadamente una quinta parte de todos los alimentos producidos para el consumo humano.
Solamente en el 2022, ese volumen alcanzó 1.050 millones de toneladas de alimentos desperdiciados, o 132 kilogramos por persona.
Frente a esto, el científico Ofir Benjamin, del departamento de ciencias alimentarias del Tel-Hai College, en el norte de Israel, decidió que era momento de buscarle una segunda oportunidad a esos alimentos descartados.
Junto al profesor Raffi Stern, del Instituto de Investigación Migal, llevaron manzanas a un laboratorio y las molieron hasta obtener un polvo fino.
Benjamin y Stern analizaron su valor nutricional: la vitamina C, la fibra dietética, la actividad antioxidante, etc. Y para su sorpresa, descubrieron que el polvo tenía el mismo valor nutricional que las manzanas normales.
Ahora, el método cuenta también con el apoyo del doctor Asaad Safadi, CEO de la planta de envasado Alsharq, en Majdal Shams, también en el norte de Israel. Gracias al proceso, el jugo de la fruta «fea» se usa para elaborar vinagre de manzana, mientras que el polvo conserva nutrientes esenciales.
Una enorme cantidad de materia prima
El proyecto, recordó en estos días la prensa israelí, recibió una subvención de tres millones de shekels (unos 800.000 dólares) de la Autoridad de Innovación de Israel para avanzar en el desarrollo y financiar la producción a escala piloto.
Foto: Benjamin y Safadi (Foto: Tel-Hai Academic College)
La base de materia prima es enorme: la industria mundial de la manzana creció un 48 por ciento en las últimas dos décadas, pero entre el 15 y el 20 por ciento de la cosecha se descarta por defectos estéticos, tamaño, magulladuras o caída prematura de la fruta, añaden los reportes.
“A pesar de su popularidad y sus beneficios nutricionales, gran parte de ese excedente termina en vertederos o como alimento para animales”, indicó el portal Ynet, según el cual, solo en Israel se desperdician casi 20.000 toneladas de manzanas al año.
Varias ventajas
Hablando con el portal, Benjamín aseguró que el sistema que desarrolló tiene “varios aspectos clave”, comenzando por la sostenibilidad, ya que “aborda directamente el desperdicio de alimentos maximizando el uso de la fruta”.
También están las ventajas para la salud, porque «el polvo es rico en nutrientes esenciales y ofrece una alternativa natural a los aditivos sintéticos que se utilizan en la industria alimentaria actual”, destacó.
“Por último, el potencial económico es enorme y crea nuevas oportunidades para el sector alimentario mundial», dijo Benjamín, quien reveló que su equipo ya recibió “interés de empresas internacionales”.
Además, el polvo está en condiciones de conservarse durante mucho tiempo sin estropearse. “Si se envasa al vacío, puede durar más de un año”, prometió Benjamín en otra entrevista.
De esa manera, especulan los sostenedores del proyecto, el polvo podría usarse para viajes largos, incluso espaciales. O con aspiraciones más modestas, como tenerlo a mano en la cocina para cuando se necesite hornear un pastel de manzanas… y no haya manzanas frescas a mano.
(Israel económico)
















