Una visita poco común y estrictamente controlada de dos rabinos a sitios judíos abandonados hace mucho tiempo en Alepo está despertando el interés de los observadores regionales, que dicen que marca otro paso en un patrón de actividad discreta vinculada a Israel dentro de Siria.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR), un grupo de monitoreo con sede en el Reino Unido, los rabinos llegaron al barrio de Al-Jemayliyah de Alepo sin previo aviso público para participar en lo que se describió como un evento religioso-cultural organizado en colaboración con una asociación que opera en el norte de Siria. La visita incluyó paradas en dos sinagogas históricas en Al-Jemayliyah y Bab Al-Nasr, antaño centros neurálgicos de la ahora desaparecida comunidad judía de Alepo.
Las fuerzas de seguridad cerraron las calles circundantes, desplegaron un gran número de vehículos alrededor de los lugares y bloquearon el acceso de los civiles durante el evento. La organización publicó un video de los rabinos caminando por los edificios clausurados, calificándolo como la primera visita de este tipo en muchos años y parte de una serie de actividades israelíes inusuales en el país.
Lo que causó aún más sorpresa fue el supuesto propósito del viaje: revisar bienes y propiedades históricamente propiedad de familias judías sirias. Fuentes del SOHR afirmaron que el gobernador de Alepo se comprometió a resolver las antiguas disputas sobre dichas propiedades, muchas de las cuales fueron presuntamente usurpadas por redes corruptas durante la guerra civil y años de inestabilidad estatal. La promesa pareció indicar la disposición, al menos retóricamente, a revisar las reclamaciones pendientes que involucran a la diáspora judía siria.
Para los observadores sirios, el episodio se enmarca en un panorama más amplio de diálogo discreto que se ha acelerado bajo el gobierno de transición del país. Hace varias semanas, la visita de los rabinos fue precedida por eventos similares de bajo perfil en Damasco, incluyendo reuniones a puerta cerrada con figuras locales, según el SOHR.
Estos acontecimientos han inquietado a algunos residentes del norte de Siria, quienes temen que lo que comenzó como una expansión cultural pueda transformarse en una presencia israelí más firme en zonas gobernadas de forma laxa por el Estado central. Las autoridades de transición, ante la fragmentación política y la escasez de recursos, han tolerado cada vez más las iniciativas de la sociedad civil vinculadas al extranjero, una tendencia que conlleva tanto atractivo económico como riesgo geopolítico.
Los funcionarios israelíes no han hecho comentarios sobre la supuesta visita y los medios estatales sirios han permanecido en silencio.
















