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La porción diaria: Janucá – ¿Qué hacemos?

La porción diaria: Janucá – ¿Qué hacemos?

Sivan Rahav Meir

Esta noche encenderemos la primera vela de Janucá, y quiero hacer aquí una corrección: hace un año terminé una conferencia en Kiryat Motzkin sobre Janucá. Pensé que había sido excelente.

Hablé de la batalla de los judíos contra la cultura griega, de la lucha ideológica del pueblo de Israel frente a una cultura extranjera, lo cual ocurre hasta nuestros días, hablé sobre el profundo mensaje del encender luz justo en el momento máximo de oscuridad, cuando los días son tan cortos, oscuros y fríos. Agregué algunas historias modernas de heroísmo y de luz, de nuestros días. Entonces pensé que había sido excelente, pero me equivoqué.

Al final de la conferencia se me acercó una mujer joven, con un ligero acento ruso, y me preguntó:

“Un momento, en la práctica, ¿cómo se encienden las velas, ¿cuándo y cuántas?”.

Me quedé con ella para una breve conversación privada, mientras algunas personas más del público se quedaban a escuchar. Allí entendí algo muy importante: en la era actual, hay que hablar de lo práctico. Hoy la gente quiere acción. Preceptos. Práctica. Después se pueden añadir explicaciones bonitas y profundas.

Así que aquí lo escribo: hoy se enciende la primera vela de Janucá, y una vela adicional: el shamash. Antes del encendido se recitan tres bendiciones:

“Bendito eres Tú, Hashem, nuestro Di’s, Rey del universo, que nos santificaste con Tus mandamientos y nos ordenaste encender la vela de Janucá”; luego: “Que hizo milagros a nuestros antepasados en aquellos días, en este tiempo”; y también: “Que nos diste vida, nos sostuviste y nos permitiste llegar a este momento”.

En los demás días se recitan sólo las dos primeras bendiciones. Después del encendido de las velas se dicen las hermosas palabras de “Hanerot Halalu”, se canta “Maoz Tzur”, y hay muchos otros cantos. También es un momento para oraciones personales, frente a las velas.

Además del encendido de las velas de Janucá, hay otros preceptos durante estos ocho días: el recitado del Halel (salmos de agradecimiento) en la oración matutina, una lectura especial de la Torá, la adición de “Al Hanisim” en la oración y en la bendición al finalizar las comidas. Y también hay muchas costumbres como son: el Dreidel (el trompo), los Latkes – un pancake de papas, las sufganiot – doughnuts, y más.

Este año, en muchísimas ocasiones la mujer de Kiryat Motzkin influyó en mí. Quise empezar en un nivel elevado, pero volví a la base, al primer nivel. El fuerte sentimiento judío que sentimos necesita ser traducido en herramientas prácticas, y no todos aprendieron todo en la escuela, ni todos recuerdan todos los detalles. El conocimiento es fuerza. Compártanlo.

¡Feliz Janucá!

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