La porción diaria
Sivan Rahav Meir
El sábado por la mañana volveremos a estar al pie del Monte Sinaí y recibiremos de Dios los Diez Mandamientos. Nuestros comentaristas explican que no se trata sólo de una historia antigua que leemos en la Parashá de la semana, Parashat Itró. Cada año, en este Shabat, renovamos nuestro compromiso con el pacto eterno y fundamental que comenzó en el Sinaí. Esto es lo que se leerá en todas las sinagogas del mundo judío:
1. “Yo soy el Eterno tu Di’s, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.”
Di’s no solo creó el mundo: está involucrado en la historia, desde la salida de Egipto hasta hoy. Nuestros sabios explican: el primer principio no exige ninguna acción, solo interiorización. Creer que hay un rumbo en todo lo que ocurre, que hay un propósito para cada persona, para el pueblo de Israel y para el mundo entero.
2. “No tendrás otros dioses delante de Mí, no te harás imágenes…”. El segundo principio es una continuación directa del primero: dado que existe Di’s, no debemos someternos a nada más ni convertirlo en un dios. En el siglo pasado vimos ideas como el comunismo, el fascismo y el nazismo transformarse en ídolos peligrosos. ¿Cuáles son los ídolos de este siglo?
3. “No tomarás el Nombre del Eterno tu Di’s en vano”. En la nueva era, la inteligencia artificial parece a veces omnipotente, parece saberlo todo, parece estar presente en todas partes, dominándolo todo. No debemos confundir la herramienta con el Creador. La Inteligencia Artificial no puede ser la fuente de autoridad moral o espiritual. Hay algo más allá, por encima de todos los algoritmos. Fuimos creados a la imagen de Di’s, no a imagen del chat. Recientemente se descubrió que un rabino popular en Instagram era en realidad un programa de software. Fortalecía y emocionaba a la gente, que lo seguía y compraba su contenido, pero no existía en la realidad. Esta semana también se publicó que agentes de Inteligencia Artificial conectados en una red compartida crearon en menos de un día una nueva religión. No como broma, sino en serio: una religión con nombre, escrituras y principios de fe. En una época en la que es tan fácil falsificar contenido religioso y generar “palabras de Torá” con sólo presionar un botón, regresamos a la base: a la intención, al alma, a la verdad. Existen tzadikim-justos auténticos, existe Torá y mandamientos.
4. “Recuerda el día de Shabat para santificarlo”. Últimamente, he tenido el privilegio de acompañar a grupos de israelíes que comenzaron a guardar Shabat, o al menos, en una primera etapa, a agregar un poco más de Shabat a sus vidas. No conocía la magnitud del fenómeno. Parece que la sacudida que hemos vivido está llevando a las personas a tomar las cosas de manera muy personal, dentro de la cocina y el salón, hacia el kidush y la havdalá. Omer Adam publicó recientemente un video viral diciendo que guarda Shabat, que por primera vez lee libros en silencio, y que al terminar Shabat simplemente no quiere abrir el celular. El último Shabat en Jerusalem, con un grupo así, escuché esto una y otra vez. Shabat Shalom.
5. “*Honra a tu padre y a tu madre…”. Cuando el mundo avanza a toda velocidad, debemos recordar mirar hacia atrás. Sin raíces, el conocimiento no tiene significado ni dirección. Honrar a la generación anterior es nuestra ancla en esta realidad vertiginosa. El respeto por abuelos, padres y generaciones pasadas es, en realidad, respeto hacia nosotros mismos, y también la base del respeto que recibiremos de nuestros nietos y bisnietos, con la ayuda de Di’s.
6. “No matarás”. Si la Torá no lo explica, tampoco nosotros alargaremos. Qué simple, y cuánto aún no lo comprende toda la humanidad. Tenemos enemigos que todavía educan a sus hijos: asesina.
7. “No cometerás adulterio”. En una época confusa y vertiginosa, esto es un recordatorio: las relaciones de fidelidad y compromiso son algo sagrado. Algunos comentaristas explican que “no cometerás adulterio” también se refiere a Di’s: es decir, a nuestra fidelidad a la identidad judía. No debemos traicionarla. Si seguimos leyendo los Diez Mandamientos miles de años después, significa que no nos hemos confundido.
8. “No robarás”. También este principio marca un límite en un mundo que a veces no tiene límites. Noten que la palabra que más se repite en los Diez Mandamientos es “no”. Esto no es una declaración de derechos humanos, sino una declaración de deberes humanos. Así se construye un mundo rectificado.
9. “No darás falso testimonio contra tu prójimo”. La verdad es la base. A veces nos dicen que cada uno tiene su historia, su narrativa, y que ni siquiera está claro si existe una verdad.
En una era postmoderna de interpretaciones y sensaciones, el noveno mandamiento dice: está prohibido dar falso testimonio en un tribunal, y por supuesto en la vida en general. Hay que aferrarse a la verdad.
10. “No codiciarás”. A veces parece que toda una cultura de algoritmos nos grita: ¡envidia! Tu necesitas más, ahora, enseguida. El último mandamiento nos recuerda luchar contra esa envidia. La “jardín” del vecino siempre parece más verde. Debemos interiorizar la frase: “¿Quién es rico? El que está feliz con su parte.”
Entrega de la Torá, año 5786. Éxito para todos nosotros. Shabat Shalom.
















