Sivan Rahav Meir
Hoy se conmemoran 31 años del fallecimiento del rabino Shlomo Zalman Auerbach, quien fue un gran erudito de la Torá y un reconocido juez de ley judía (Posek halajá), muy conocido también por su amabilidad y humildad. Aquí están dos de las historias más hermosas que he escuchado sobre él, y sobre lo que cada uno de nosotros puede aprender de su ejemplo:
• El rabino Yonatan Bilt contó: “Cuando era niño, en el barrio Sha’arei Jesed de Jerusalem, tuve el privilegio de crecer cerca del rabino Auerbach. Una vez fui a preguntarle si estaba permitido jugar cierto juego en Shabat. El rabino no dijo ‘está prohibido’ o ‘está permitido’ antes de jugar con nosotros el nuevo juego y entusiasmarse con él junto a nosotros, los niños. Siempre nos daba primero una sensación de compañerismo y también de importancia. Un niño pequeño que hace una pregunta sobre un juego merece una respuesta seria”.
• El rabino Auerbach solía decir que los actos de bondad-actos de jésed- no deben hacerse sólo cuando surge la ocasión; hay que establecer un tiempo fijo para hacer bondad. Así como la oración y el estudio tienen un tiempo definido que les dedicamos, también debe haber un tiempo definido para ayudar al prójimo, estudiar con alguien que tiene más dificultades que tú, visitar a los enfermos, y cosas similares.
Él mismo dedicaba mucho tiempo a esto, y también pensaba cómo ayudar de la mejor manera a cada persona. En el Libro de los Salmos aparece la expresión: “Ashrei maskil el dal” — “Bienaventurado quien piensa en el necesitado”. Es decir, dichoso quien piensa cuál debe ser su actitud hacia el pobre. Dichoso quien reflexiona profundamente sobre cómo ayudar a otro, porque a veces a una persona le falta dinero, y otras veces la persona necesita atención y cariño. Es necesario tener sensibilidad y sabiduría en relación con el prójimo.
En su memoria.
















