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Shabat Shalom Semanal Parashat Vayikrá

Shabat Shalom Semanal Parashat Vayikrá

Rab Itzjak Zweig

Vayikrá (Levítico 1-5)

¡Buenos días! Los lectores habituales de esta columna pueden suponer que soy un gran aficionado a la tecnología, y en cierto modo es verdad. Al fin y al cabo, el hecho de que estén leyendo este mensaje es una prueba tanto de la tecnología como de la increíble visión y creatividad de mi querido amigo, el rabino Kalman Packouz, de bendita memoria. Fue uno de los primeros en comprender el impacto potencial de la tecnología en la educación judía, lo que lo llevó a innovar enviando un fax con la Torá cada viernes a los empresarios a sus lugares de trabajo. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en esta versión por correo electrónico, pero el nombre refleja sus orígenes: el Fax de la Vida Shabat Shalom.

El rabino Packouz fue también el primero en instalar una cámara de vigilancia permanente en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalem, permitiendo así que personas de todo el mundo pudieran conectarse con ese lugar sagrado cuando lo desearan. Para combatir la asimilación, creó un servicio de citas judías por internet en la década de 1980. Cuando se combinan la tecnología y una creatividad brillante con una profunda devoción a Di’s y al pueblo judío, pueden ocurrir cosas extraordinarias.

Hoy, el Shabbat Shalom Fax of Life llega a cientos de miles de lectores en todo el mundo. Si consideramos que en la década de 1980 —el apogeo de la prensa escrita— líderes del sector como The New York Times contaban con tan sólo un millón de suscriptores, la ventaja de la tecnología resulta evidente. Actualmente, The New York Times tiene cerca de diez millones de suscriptores digitales.

Sin embargo, las desventajas de la tecnología también son evidentes. Para empezar, contribuye al empobrecimiento intelectual de la sociedad. Por ejemplo, las herramientas de navegación GPS han facilitado el acceso a lugares desconocidos a cientos de millones de conductores. Por otro lado, está creando generaciones de conductores que dependen en gran medida de este servicio; nunca aprenden lo que les rodea y carecen de la capacidad de orientarse por sí mismos. Personalmente, casi siempre tomo mejores decisiones (y ahorro tiempo) que con Google Maps o Waze, una vez que considero su información sobre el tráfico. La navegación GPS es solo una de las muchas innovaciones tecnológicas que, en realidad, hacen que la gente sea menos informada.

El Dr. Jared Cooney Horvath, quien testificó a principios de este año ante un comité del Senado estadounidense, se define como un “exprofesor convertido en neurocientífico”. Enseñó durante 15 años y luego regresó a la universidad para obtener una Maestría en Educación con especialización en Mente, Cerebro y Educación (Harvard, 2009-10) y posteriormente un Doctorado en Neurociencia Cognitiva (Universidad de Melbourne, 2012-16). Su investigación se centró en el pensamiento humano, el aprendizaje y la estimulación cerebral. Su testimonio ante el comité del Senado debería ser de visionado obligatorio para todos los educadores (y padres).

Desde finales del siglo XIX, cuando se empezó a medir la capacidad cognitiva, cada generación ha experimentado una mejora notable con respecto a las anteriores. Esto se debe principalmente a las escuelas y la educación; cuanto más tiempo pasan los niños en la escuela, mayor es su desarrollo cognitivo. Sin embargo, la Generación Z es la primera en más de cien años en experimentar una inversión de esta tendencia: su desarrollo cognitivo es menor que el de las generaciones anteriores.

Obtienen peores resultados en seis áreas distintas: 1) capacidad de atención básica, 2) memoria, 3) lectoescritura, 4) habilidades numéricas, 5) función ejecutiva y 6) su coeficiente intelectual general es menor. Cualquiera que haya conocido a miembros de la Generación Z probablemente no se sorprenda demasiado por nada de esto, aunque a mí me sorprendió especialmente el sexto punto: el coeficiente intelectual general.

Luego vi uno de los estudios más influyentes en este campo, dirigido por los psicólogos Stuart Ritchie y Elliot Tucker-Drob. Su estudio incluyó 42 conjuntos de datos de más de 600 000 personas y halló evidencia consistente de que la educación mejora la capacidad cognitiva. De hecho, ¡cada año adicional de escolarización incrementó el coeficiente intelectual en un promedio de 1 a 5 puntos!

Ésta es una de las pruebas más contundentes de que la educación en sí misma —y no sólo la inteligencia innata— produce mejoras cognitivas. Los investigadores concluyeron que la educación podría ser el método más consistente, sólido y duradero descubierto hasta ahora para aumentar la inteligencia.

¿Qué está afectando las capacidades cognitivas de la Generación Z? Según el Dr. Horvath, existe una correlación directa con la introducción de la tecnología en el currículo escolar. Él distingue entre usar la tecnología como herramienta (por ejemplo, pizarras interactivas) y usarla como fuente principal de enseñanza (es decir, que los estudiantes reciban instrucción y lecturas obligatorias en sus computadoras portátiles). Una vez que los estudiantes comenzaron a recibir la educación de forma pasiva a través de sus dispositivos, en lugar de interactuar con profesores presenciales, sus capacidades cognitivas dejaron de desarrollarse.

Pero, como señala el Dr. Horvath, la correlación no implica causalidad. Él plantea varias teorías sobre qué causa realmente esta parálisis del desarrollo cognitivo. Algunas son bastante obvias; por ejemplo, la memoria se activa de maneras muy específicas. Cualquiera que haya estudiado algo con atención en un libro de texto casi siempre puede decir dónde se encuentra esa información en la página. En otras palabras, se graba en nuestra mente de una manera particular que las páginas digitales y el desplazamiento por la pantalla simplemente no logran.

Pero una de sus teorías más interesantes es el factor humano. Estamos programados para aprender de otros seres humanos de una manera muy empática, y esta educación se transmite no sólo como información, sino también a través de la conexión humana. Esto se compone de muchos elementos intangibles: el tono de voz del profesor, su sensibilidad, curiosidad, expresiones faciales y pasión por la materia. Existen muchos factores sociales y emocionales que hacen que la información se asimile.

Esto también tiene enormes implicaciones en la forma en que criamos a nuestros hijos. Cuando abandonamos la crianza y una conexión personal profunda con ellos al darles dispositivos electrónicos porque nos facilitan la vida, renunciamos a todas nuestras responsabilidades parentales. Animo tanto a padres como a educadores a examinar detenidamente estos temas y a realizar los cambios necesarios para ayudar a nuestros hijos a alcanzar su máximo potencial.

Tenemos un ejemplo muy similar en la porción de la Torá de esta semana.

“Si un nasí (rey) comete un pecado al violar inadvertidamente uno de los mandamientos prohibidos de Di’s, incurre en culpa. Cuando se da cuenta del pecado, debe presentar un macho cabrío sin defecto como ofrenda por su culpa” (Levítico 4:22).

El gran comentarista bíblico Rashi cita (ad loc) la enseñanza de los sabios: “Dichosa es la generación cuyo líder se propone expiar un pecado involuntario, y con mayor razón aquel que se arrepiente de sus pecados involuntarios”. En otras palabras, cualquier sociedad que tenga un líder capaz de admitir sus errores y asumir la responsabilidad es afortunada. Cualquiera que viva en el siglo XXI sabe cuán cierta es esta enseñanza de los sabios.

Sin embargo, aquí la Torá utiliza una palabra inusual para rey: “nasí”. Normalmente, la palabra para rey es “Mélech”. Aunque la palabra nasí se aplica a otros líderes (por ejemplo, jefes de tribus individuales), según Maimónides, esta ley sólo se aplica a un rey. Entonces, ¿por qué la Torá elige usar la palabra para rey que generalmente se reserva como un título general de liderazgo?

Cuando los israelitas salieron de Egipto, se les ordenó llevar un cordero pascual como ofrenda. El Todopoderoso habló con Moisés y Aarón y les explicó las leyes pertinentes para que pudieran ser transmitidas a los israelitas (Éxodo 12:43-50). El último versículo dice: “Todos los hijos de Israel hicieron como Di’s había mandado a Moisés y a Aarón; así lo hicieron”. A los sabios les inquieta la repetición al final del versículo: “así lo hicieron”. Los sabios explican que esto se refiere a Moisés y Aarón; que ellos también ofrecieron el cordero pascual.

Pero esto es extraño, ¿por qué no lo harían? Y lo que es más importante, ¿por qué necesitamos saber específicamente que ellos también lo hicieron?

La Torá nos enseña una lección fundamental sobre el liderazgo. Moisés y Aarón se consideraban parte de la nación; ni más ni menos. Sin duda, podrían haber tenido muchas excusas para justificar por qué, la noche en que el pueblo judío salía de Egipto, estaban distraídos con numerosas responsabilidades de liderazgo que les impedían cumplir el mandamiento del cordero pascual como todos los demás. Pero querían transmitir un verdadero mensaje de liderazgo: Somos un pueblo unido y todos cumplimos este mandamiento juntos.

Este es también el mensaje de un rey que es un verdadero líder. La Torá celebra a un rey que no se excusa alegando que sus responsabilidades reales distraen sus faltas personales. Cuando un líder reconoce sus errores y asume la responsabilidad de expiarlos, incluso por un pecado involuntario, entonces esa generación es verdaderamente afortunada.

Los padres a menudo olvidan que también son líderes. Ser padre puede ser difícil, muy difícil. Pero administrar un hogar implica participar activamente en todos sus aspectos. Nunca debemos limitarnos a ordenar a nuestros hijos que hagan la tarea; debemos participar activamente. Por ejemplo, si un niño está aprendiendo geografía, debemos sentarnos con él, conectar y aprender juntos (¿sabías que desde 1990 hay 34 países nuevos en el mundo?). Y lo más importante, les mostraremos a nuestros hijos que aprender cosas nuevas no es “su problema”, sino un valor familiar.

La enseñanza también implica un vínculo familiar. La Torá dice: “Y enseñarás a tus hijos” (Deuteronomio 6:7), y los sabios enseñan que esto también se aplica a la relación entre maestro y alumno (Sifri Devarim 34:1). Un alumno debe ser considerado como un hijo.

Además, el aprendizaje es un proceso bidireccional: los maestros también participan como alumnos. De hecho, el Talmud (Ta’anit 7a) cita al rabino Janina diciendo: “He aprendido mucho de mis maestros, y de mis colegas aún más que de mis maestros, y sobre todo de mis alumnos”. Esta relación es la razón por la que un excelente maestro jamás podrá ser reemplazado por la tecnología: es la profunda conexión humana la que nos permite aprender e inspirarnos mutuamente.

Porción semanal de la Torá

Vaykrá, Levítico 1:1 – 5:26

El libro de Vayikrá (Levítico) trata principalmente de lo que comúnmente se conoce como “sacrificios” u “ofrendas”. Según el rabino Samson Raphael Hirsch: un “sacrificio” implica renunciar a algo valioso para uno mismo en beneficio de otro. Una “ofrenda” implica un regalo que satisface a quien lo recibe. El Todopoderoso no necesita nuestros regalos. No tiene necesidades ni deseos. La palabra hebrea es korbán, que se traduce mejor como un medio para acercarse al Todopoderoso. La ofrenda de korbanot tenía como único propósito acercarnos al Todopoderoso.

Ramban, uno de los comentarios esenciales sobre la Torá, explica que, a través de la experiencia indirecta de lo que les sucedió a los animales sacrificados (korbanot), el transgresor comprendió la gravedad de su transgresión. Esto le ayudó en el proceso de teshuvá, es decir, en corregir sus errores.

La porción de esta semana incluye los detalles de varios tipos de korbanot: ofrenda quemada, ofrenda de harina (prueba de que uno no necesita ofrecer “sangre” para obtener la expiación), la primera ofrenda de grano, ofrenda de paz, ofrenda por pecado involuntario (privada y comunitaria), ofrendas por culpa (por un pecado intencional), que varían según la capacidad de pago de cada uno, y una ofrenda por el uso personal de algo designado o perteneciente al Tabernáculo o al Templo.

Encendido de las velas de Shabat
(o visitehttps://go.talmudicu.edu/e/983191/sh-c-/mllrr/1751040439/h/zk_Rn8KBvt24254W9JTBhAHafiDyd48huGsrEStA3uc)
Jerusalem 5:14
Miami 7:14 – Ciudad del Cabo 6:39 – Guatemala 5:55
Hong Kong 6:17 – Honolulu 6:24 – Johannesburgo 6:00
Los Ángeles 6:46 – Londres 5:58 – Melbourne 7:14
México 6:29 – Moscú 6:24 – Nueva York 6:50
Singapur 6:57 – Toronto 7:12

Cita de la semana

Solía ​​pensar que la tecnología podía ayudar a la educación […] Lo que falla en la educación no se puede solucionar con tecnología.
— Steve Jobs

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