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La advertencia del Jafetz Jaim sobre la guerra final antes del Mashíaj

La advertencia del Jafetz Jaim sobre la guerra final antes del Mashíaj

Shuli Shmuel

El rabino Elchanan Wasserman, el discípulo más destacado de Israel Meir Kagan, relató una vez una enseñanza extraordinaria de la época de la Primera Guerra Mundial. Durante ese período turbulento, le preguntaron a su maestro si aquella era la guerra final de Gog y Magog, descrita en la tradición judía como previa a la redención.

El Jafetz Jaim respondió negativamente. Explicó que tras esta guerra habría una pausa, y luego estallaría otra. Después, volvería a haber un período de calma. Sólo la gran guerra que vendría después, dijo, sería la definitiva. Esta enseñanza fue recordada posteriormente como una profunda reflexión sobre la secuencia de conflictos mundiales que condujeron a la era previa a la llegada del Mesías, ofreciendo una perspectiva arraigada no en la predicción, sino en la comprensión espiritual y la conciencia histórica.

El poder de estar separado de las naciones

Años después, durante el mandato del rabino Natan Wachtfogel como supervisor espiritual de la Yeshivá de Lakewood, reinaba un temor generalizado ante la amenaza de una guerra atómica. En aquel entonces, pronunció un discurso conmovedor e inolvidable ante los estudiantes de la yeshivá.

Sus palabras fueron directas y penetrantes: “¿Cómo puede un estudiante de la Torá tener miedo?”. Enseñaba que quien está espiritualmente separado y distinto de las naciones no tiene razón para temer el peligro, y que tal persona estaría protegida incluso de la amenaza de las bombas atómicas. En su opinión, esto no era una cuestión de incertidumbre, sino de principio espiritual.

Sin embargo, recalcó que esta protección depende de una condición esencial: la persona debe estar verdaderamente separada de las naciones.

Basó su argumento en el versículo del Libro de Levítico: “Os he separado de las naciones… y os separaré de las naciones para que seáis míos”. Su explicación era que, al mantenerse el pueblo judío espiritual y culturalmente distinto de las sociedades circundantes, pertenece a Di’s de una manera única. En su elocuente lenguaje, existían en “un plano diferente”, más allá del alcance ordinario de las fuerzas externas.

Esta idea no se presentó como una garantía física, sino como un marco espiritual: cuanto más se define la vida de una persona por los valores de la Torá en lugar de por la cultura externa, más habita una realidad moral y espiritual diferente.

La guerra final y la lección de Egipto

El rabino Wachtfogel añadió entonces que poseía una tradición recibida del rabino Yehoshua Leib Diskin que afirmaba que, en la guerra final antes de la llegada del Mesías, cualquiera que estuviera verdaderamente separado de las naciones se salvaría.

Aclaró cuidadosamente que esto no implica ser uno de los treinta y seis justos ocultos, ya que no se espera que nadie alcance un nivel espiritual imposible. Más bien, se requiere mantenerse al margen de las costumbres y la cultura de las naciones vecinas. En su explicación, esto significaba no apegarse a sus valores, sus periódicos, su música o sus libros, y no permitir que la propia identidad sea moldeada por influencias externas.

En ese estado, enseñaba, Di’s dice: “Eres mío”. Una vez que una persona se encuentra dentro de ese dominio espiritual, ningún poder externo tiene el mismo dominio sobre ella.

Para ilustrar este principio, señaló el exilio en Egipto. Según la tradición judía, el pueblo hebreo no cambió sus nombres, su idioma ni su vestimenta. Cuando las Diez Plagas azotaron Egipto, fueron los egipcios quienes sufrieron los embates, mientras que los israelitas estuvieron protegidos.

Para él, esto constituía una clara lección espiritual: cuando un pueblo permanece fiel a su identidad y valores, la realidad que lo rodea no lo afecta de la misma manera. El mensaje central, por lo tanto, no se limita a las guerras y los acontecimientos futuros, sino que abarca la identidad espiritual, la separación interior y la creencia de que mantenerse fiel a la propia identidad ligada a la alianza crea un tipo diferente de protección.

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