Por primera vez, los científicos han medido la asombrosa potencia instantánea de los chorros de materia que emanan de un agujero negro.
Un equipo de investigación internacional informó el jueves que la potencia del chorro de este sistema estrella-agujero negro, relativamente cercano, equivale a la de 10 000 soles. También midieron la velocidad del chorro: aproximadamente 355 millones de millas por hora (540 millones de kilómetros por hora), la mitad de la velocidad de la luz.
Situada a 7200 años luz de distancia, Cygnus X-1 alberga no solo un agujero negro —el primero identificado hace más de medio siglo—, sino también una estrella supergigante azul, su compañera constante. Un año luz equivale a casi 6 billones de millas (9,7 billones de kilómetros).
Steve Prabu, de la Universidad de Oxford, y su equipo basaron sus hallazgos en 18 años de imágenes de radio de alta resolución obtenidas por una red global de telescopios. Prabu realizó la investigación mientras aún trabajaba en la Universidad Curtin de Australia, que lideró el estudio publicado en Nature Astronomy.
Prabu y sus colegas lograron medir la rápida potencia de estos “chorros danzantes”, como él los denomina, mientras eran impulsados en direcciones opuestas por el viento estelar. El grupo basó sus cálculos en la curvatura de los chorros provocada por el viento estelar, así como en modelos informáticos.
Hasta ahora, la potencia del chorro de un agujero negro debía promediarse a lo largo de decenas de miles de años, según explicaron los investigadores.
Prabu afirmó que un hallazgo clave es que el 10% de toda la energía liberada cuando la materia cae hacia el agujero negro es transportada por los chorros de materia.
A diferencia de otros agujeros negros, el de Cygnus X-1 extrae continuamente gases de su compañera estelar mientras orbitan una alrededor de la otra. Descubierto en la década de 1960, este sistema binario se encuentra en la constelación de Cygnus, o cisne, de nuestra Vía Láctea.
La estrella supergigante alimenta de material al agujero negro, dándole “algo que ‘comer’ y lanzar en forma de propulsores”, dijo Prabu en un correo electrónico.
Estos chorros pueden ayudar a los científicos a comprender mejor cómo los agujeros negros contribuyen a dar forma a las galaxias y otras estructuras cósmicas mediante choques y turbulencias a gran escala.
Prabu planea aplicar técnicas similares a otros agujeros negros. “Sería emocionante medir la potencia de los chorros en muchos más sistemas”, afirmó.
(AP)
















