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Instituto Weizmann: Un nuevo “mapa” israelí ayuda a explicar cómo se origina la enfermedad del hígado graso

Instituto Weizmann: Un nuevo “mapa” israelí ayuda a explicar cómo se origina la enfermedad del hígado graso

Foto: Un “mapa” del hígado y los causantes de la enfermedad (Ilustración: IA/IE)

El estudio sugiere que el sofisticado sistema de organización del hígado humano, optimizado para almacenar y gestionar energía, no fue diseñado para una dieta moderna rica en grasas y carbohidratos, un desajuste que podría ayudar a explicar el aumento global de la enfermedad del hígado graso

Un nuevo “mapa” desarrollado por científicos israelíes podría ayudar a entender mejor una de las enfermedades metabólicas que más crece en el mundo: el hígado graso.

El estudio, realizado por investigadores del Instituto Weizmann, logró por primera vez un atlas genético de alta resolución del hígado humano sano y ofrece pistas sobre por qué ciertas zonas del órgano son especialmente vulnerables a la acumulación de grasa y la fibrosis.

Publicado en la revista Nature, el trabajo permitió observar con un nivel de detalle inédito cómo las células hepáticas distribuyen sus funciones dentro de los lóbulos, las pequeñas unidades funcionales del órgano. Según los investigadores, el “mapa” muestra que esa división del trabajo en el hígado es mucho más compleja de lo que se creía hasta ahora.

“Miles de genes mostraron distintos niveles de actividad en células hepáticas ubicadas en diferentes zonas, lo que apunta a una organización interna mucho más precisa y compleja de lo que se pensaba hasta ahora”, dijo Shalev Itzkovitz, uno de los autores del estudio.

“En lugar de la división gruesa en tres zonas funcionales aceptada durante décadas —remarcó el investigador—, el atlas revela ocho regiones con funciones diferenciadas” en el hígado.

Para validar los hallazgos y compararlos con otras especies, el equipo (del que participaron también investigadores del hospital Sheba, de Israel, considerado uno de los mejores del mundo, y de la Mayo Clinic estadounidense) también analizó hígados de ratón, cerdo y vaca.

Investigadores del Instituto Weizmann desarrollaron un nuevo "mapa" del hígado humanoFoto: Los científicos que desarrollaron el “mapa” del hígado: Timucin Taner, Niv Pencovich, Oran Yakubovsky, Ido Nachmany y Shalev Itzkovitz (Fotos: Instituto Weizmann)

Analizando la dirección de la sangre

Puntualmente, los científicos analizaron cómo se comporta el flujo sanguíneo dentro del hígado. En todos los casos observaron que la sangre fluye desde la periferia hacia el centro de pequeñas unidades funcionales del órgano llamadas lóbulos hepáticos, estructuras microscópicas donde se organiza el trabajo de las células del hígado.

Ese flujo genera una diferencia natural en la disponibilidad de oxígeno y nutrientes: las zonas externas del lóbulo son más ricas, mientras que el centro recibe menos recursos.

A diferencia de lo observado en los otros mamíferos, en los humanos el centro del lóbulo no presenta una menor actividad celular. Al contrario, cumple múltiples funciones metabólicas clave, como la síntesis de grasas a partir del exceso de energía, la producción de glucosa en períodos de ayuno, detoxificación de sustancias y secreción de bilis para la digestión.

Esa organización interna no es sólo un hallazgo estructural, sino que ayuda a explicar patrones conocidos en distintas enfermedades hepáticas. Según los investigadores, la forma en que se distribuyen las funciones dentro del lóbulo podría estar directamente relacionada con la forma en que ciertas patologías se inician y progresan.

Una de las más relevantes es la enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica, una condición cada vez más frecuente en todo el mundo, vinculada a la obesidad y la diabetes, en la que se acumula grasa en el hígado y que puede derivar en inflamación y fibrosis.

Al estudiar células del hígado que comenzaban a acumular grasa, los investigadores vieron que el organismo activa una especie de mecanismo de defensa. En esa situación, las células reducen la actividad de genes vinculados a la producción y entrada de grasa, y al mismo tiempo activan otros que ayudan a descomponerla.

Harinas ultraprocesadas, entre las causantes del hígado grasoFoto: Harinas ultraprocesadas, entre las principales causantes del hígado graso (Crédito de la foto: Unsplash)

¿Qué hacemos con el exceso de grasa?

El problema es que aquel sistema de respuesta tiene un límite. El estudio mostró que la acumulación de grasa también afecta a las mitocondrias, que son las estructuras encargadas de procesar y eliminar lípidos. Cuando eso ocurre, el hígado pierde eficiencia para deshacerse del exceso de grasa.

“Esta división del trabajo es tanto una bendición como una maldición”, explicó Itzkovitz. “Permite que el hígado almacene carbohidratos de manera eficiente: las células en el centro del lóbulo absorben y almacenan glucosa directamente de la sangre, mientras que las células de la periferia convierten lactato en glucosa, contribuyendo a las reservas de energía utilizadas durante el ayuno”.

Sin embargo, advirtió, ese sistema eficiente “no fue diseñado para una dieta moderna rica en grasas y carbohidratos, lo que puede ayudar a explicar por qué tendemos a acumular exceso de grasa en el hígado y desarrollar fibrosis hepática”.

Los investigadores señalaron que este nuevo mapa del hígado podría servir como base para estudiar con mayor precisión cómo se desarrollan distintas enfermedades hepáticas y para identificar por qué ciertas regiones del órgano son más vulnerables que otras.

Además, el enfoque utilizado —la construcción de mapas genéticos a resolución de célula única a partir de tejidos sanos— podría aplicarse a otros órganos del cuerpo humano que aún no fueron “cartografiados” con este nivel de detalle, completaron.

(Israel económico)

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