Rab Elimélej Biderman
El Zoar establece que, en este día, 14 de Iyar (este año cae el viernes 1 de mayo), aparece un Bat Kol, una voz celestial que proclama: “Los portones están abiertos”.
“En el día 14 del mes (Pésaj Shení), por los próximos siete días, los portones están abiertos. Luego de eso, los portones se cierran nuevamente” (Raya Meheinma 3:15 2b).
¿Qué hay en este día, Pésaj Shení, que nos da este poder para pedir? ¿Qué nos hace estar tan seguros de que no hay barreras ni impedimentos en nuestras Tefilot?
Las Halajot de Pésaj Shení (Parashat Behaaloteja 9:6-8) son un Jidush (un concepto nuevo), como ningún otro:
“Pero había algunos que estaban impuros a causa de un cadáver y no podían ofrecer el sacrificio de Pésaj en aquel día. Aparecieron aquel mismo día ante Moisés y Aarón”.
“Los afectados les dijeron: Aunque estamos impuros por causa de los cadáveres, ¿por qué se nos ha impedido presentar la ofrenda a Di’s en su tiempo señalado junto con el resto de los israelitas?”
“Moisés les dijo: “Esperen un momento y déjenme oír qué instrucciones me da Di’s acerca de ustedes”.
En general, cuando una persona no puede cumplir con una Mitzvá por razones que están fuera de su control, él está Patur, está exento de hacerla.
Entonces le pidieron ayuda a Moshé Rabenu.
Ellos pidieron -según el Jidushei HaRim- porque ellos desesperadamente querían traer la ofrenda de Pésaj. Ellos lo pidieron porque significaba todo para ellos hacer está Mitzvá.
¿Y este deseo ardiente? Tenía la fuerza suficiente para crear una nueva Mitzvá, ellos obtuvieron una Mitzvá donde no había ninguna.
Ellos lo querían tan obstinadamente que un nuevo camino se abrió para ellos.
Porque ellos lloraron y clamaron dos palabras: ¿Lama Nigara? ¿Por qué vamos a ser menos que los demás? ¿Por qué?
El Bet Israel estaba una vez sentado en una mesa junto a sus discípulos en Shabat Behaaloteja y su cara estaba inflamada, su mente claramente en otra parte enfocada en una esfera superior, y repetía: “¿Lama Nigara? ¿Lama Nigara?” ¿Es esto un reclamo legítimo?
Entonces el Bet Israel trajo el pasuk: “Ki Torá MeItí Tetsé – Una (nueva) Torá saldrá de mí” (Yeshaya 5:4).
Él se estaba haciendo eco de las palabras de su bisabuelo, el Jidushei HaRim. Ellos lo anhelaban, y esa fuerza fue lo suficientemente grande para que Moshé preguntara y Hashem contestara con un Halajá nueva, nuevas leyes, un nuevo Iom Tov.
Y el rabino se emocionó, porque él estaba contemplando el poder de la voluntad pura.
Afortunado es el ser humano
El Dibrei Yejezkel usa esta idea para contestar una pregunta.
Moshé Rabenu respondió a su pedido con una misteriosa frase. “Moshé les dijo: ‘Párense, y yo voy a escuchar qué es lo que Hashem les va a ordenar’”.
En relación con las palabras “Párense y esperen, yo voy a escuchar”, Rashi comenta: “Como un alumno que confía que puede obtener información de su rabino cuando él quiera. Afortunado es el ser humano quien se puede apoyar con seguridad en el hecho de que en cualquier momento que desea puede hablar con la Shejiná”.
¿No parece que hubiera algún rastro de vanidad en la respuesta, donde Moshé Rabenu les dice “esperen un momento” mientras “él le pregunta a Hashem”? ¿Cómo podemos compatibilizar este comentario con el hecho que Moshé era el más humilde de todos los hombres?
El Shinever Rab explica que éste es precisamente el tema. Si Moshé se hubiera apoyado en sus propios méritos, él nunca podría haber hablado de ese modo. Pero acá, él vio el deseo ardiente de aquellas personas para cumplir con la Mitzvá, y él estaba seguro de que su voluntad iba a traer resultados; por tal motivo él dijo “esperen”, confiando no en su propio éxito, sino en el poder de los deseos de aquellos hombres.
















