En la última y más impactante violación de la seguridad nacional, tres soldados israelíes y un civil han sido acusados de llevar a cabo una serie de misiones de espionaje en nombre de la inteligencia iraní.
Los sospechosos, que fueron arrestados en marzo tras una investigación conjunta del servicio de seguridad Shin Bet, la Unidad 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel y varias unidades policiales, están acusados de documentar lugares sensibles en todo el país, incluidas estaciones de tren, centros comerciales y la Escuela Tecnológica de la Fuerza Aérea Israelí en Haifa.
Según el comunicado policial, los soldados actuaban bajo las órdenes de un agente iraní incluso antes de su alistamiento, y se alega que uno de los sospechosos reclutó a los demás.
La acusación formal, presentada por la Fiscalía del Distrito de Haifa, describe un panorama inquietante de las presuntas actividades de los sospechosos. Además de las misiones fotográficas, algunos de los acusados supuestamente se acercaron a su contacto por iniciativa propia, ofreciéndose a realizar tareas adicionales relacionadas con la seguridad e incluso a vandalizar propiedades.
Quizás lo más alarmante sea que, supuestamente, se les pidió a los sospechosos que consiguieran armamento, aunque aún no está claro si lo lograron.
Se espera que los sospechosos, cuyos nombres no han sido revelados, se enfrenten a un largo proceso legal mientras los investigadores continúan evaluando el alcance total del presunto daño a la seguridad nacional.
















