Este pastel ligero y elegante de estilo japonés ha conquistado las redes sociales gracias a su impresionante color verde, su delicado sabor y sus sorprendentes beneficios para la salud.
¿Cómo es posible que aún no hayas oído hablar de esta receta? En los últimos días, todo el mundo habla de ella, la fotografía, la prepara en casa y comparte los resultados en las redes sociales: pastel de matcha.
Al principio, parecía una moda pasajera, pero rápidamente quedó claro para cualquiera que navegara por internet que ha llegado para quedarse y que realmente es algo especial.
No sólo por su llamativa apariencia, sino también, y especialmente, por los beneficios para la salud que se le atribuyen.
¿Qué hace que este pastel sea tan especial?
A diferencia de los pasteles muy dulces, el pastel de matcha tiene un sabor más elegante y delicado. Es más ligero, menos dulce y combina a la perfección con té o café.
Su color verde natural también la convierte en una de las tartas más fotogénicas que existen, razón por la cual internet está repleto de tantas versiones de la misma.

Los beneficios que a menudo se atribuyen al matcha
El matcha es especialmente rico en antioxidantes, en particular catequinas, que se consideran compuestos que pueden ayudar a proteger las células del cuerpo. Además, contiene:
- Cafeína natural
- Un aminoácido llamado L-teanina que puede favorecer la calma y la concentración.
- Vitaminas y minerales
- La clorofila, que le da su intenso color verde.
Algunos estudios apuntan a una posible relación entre el té verde elaborado con matcha y una mejor concentración, un mayor apoyo al sistema inmunitario y una reducción del estrés oxidativo, aunque es importante recordar que no se trata de una cura milagrosa.

Un pastel tradicional japonés de matcha con una textura más ligera y fresca.
La versión tradicional japonesa del pastel de matcha es diferente de las versiones occidentales, más pesadas y dulces. Es más delicada, menos dulce, ligera y suave, con un intenso sabor a té verde y una textura casi esponjosa.
En Japón, la costumbre es dejar que el matcha sea el verdadero protagonista del pastel, sin que demasiadas cremas o demasiado azúcar enmascaren su sabor.
Ingredientes
- 3 huevos
- 1/2 taza de azúcar de coco
- 2 cucharadas de miel
- 1/3 taza de aceite
- 1/2 taza de leche de almendras o leche normal
- 2 cucharadas de polvo de matcha de alta calidad
- 1 taza de harina
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- Una pizca de sal
Opcional para servir
- Un poco de polvo de matcha encima
- Fresas frescas
- Yogur natural
Cómo hacerlo
Precaliente el horno a 170 grados.
Batir los huevos con el azúcar y la miel durante unos minutos hasta que la mezcla esté pálida y esponjosa.
Añade el aceite y la leche y mezcla suavemente.
En un recipiente aparte, combine la harina, el polvo de matcha, el polvo para hornear y la sal.
Tamiza los ingredientes secos sobre la mezcla húmeda y revuelve hasta obtener una masa homogénea.
Transfiera a un molde para pan o a un molde redondo pequeño para pasteles.
Hornea durante unos 30 minutos, hasta que el bizcocho esté firme y al insertar un palillo, este salga casi limpio.
Deja enfriar el pastel un poco antes de servirlo.

¿Por qué se considera esta una versión “más saludable”?
- Menos azúcar que los pasteles estándar.
- No usar cremas espesas
- El matcha es rico en antioxidantes.
- Una textura ligera que no se siente demasiado densa.
- También se puede hacer con harina de espelta.
Un pequeño consejo japonés
En Japón, es costumbre tamizar el polvo de matcha antes de usarlo, para evitar grumos y conseguir una textura de pastel más suave y delicada.
El sabor final debe ser equilibrado, no demasiado dulce, con un ligero amargor y el aroma intenso del auténtico té verde.
















