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¿Qué nos enseña la parashá, también sobre Trump?

¿Qué nos enseña la parashá, también sobre Trump?

Sivan Rahav Meir

No hay atajos. Ni en la Parashá ni en la vida. La Parashá de esta semana (en Israel), Parashat Jukat describe la continuación del largo viaje del pueblo de Israel por el desierto, camino a la Tierra Prometida. Una etapa tras otra, un desafío tras otro.

Esta semana, ante nuestro shock por la decisión de Trump y la comprensión de que el régimen iraní no será destruido por completo en esta ronda, pensé que quizá no es casualidad que ésta sea la base de nuestra historia: el andar por el camino. La mayor parte de la Torá describe el trayecto. Habla de la paciencia, de la fe y la perseverancia, y no de “haber llegado a la meta”. Se avanza poco a poco, no de golpe. Se mejora constantemente mientras se está en movimiento.

El gran taller educativo del pueblo judío es el de la paciencia. Sin embargo, incluso en el desierto, los israelitas a veces adoptan una actitud de “todo o nada”, de “aquí y ahora”.

Cuando no hay agua, quieren regresar a Egipto. Cuando no hay pan, se preguntan si todo esto ha valido la pena. Una y otra vez aparece la palabra “¿por qué?” en las quejas del pueblo: “¿Por qué nos trajeron…?”, “¿Por qué nos sacaron de Egipto?”. Frente a una crisis temporal, olvidan la gran historia: el Éxodo de Egipto, la entrega de la Torá, la tierra que les espera, la Redención que les aguarda.

Y la Torá nos revela que no se trata de hambre ni de sed, sino se trata del alma. Así nos cuenta la Parashá: “Y el ánimo del pueblo se impacientó en el camino” literalmente, “el alma del pueblo se acortó en el camino”. El espíritu se achicó.

La solución para esto, tanto entonces como ahora, es la paciencia y la fortaleza interior. Respirar hondo. Estudiar Torá, pero también historia. Conectarse con el pasado y con el futuro.

Frente al rey de Canaán, como lo relata la Parashá de esta semana, y frente a Trump hoy, se necesita fe y adhesión al propósito de continuar el viaje. Y recordar que ni el rey de Canaán ni Trump dirigen realmente los acontecimientos, sino el Rey del Universo.

Aún llegaremos. Shabat Shalom.

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